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Reportaje:

"Quiero volver a mi casa"

El niño murciano heroinómano llega a un centro de desintoxicación de menores de Córdoba

Decrépito y bajo el síndrome de abstinencia, el niño de Murcia de once años de edad, adicto a las drogas desde los cinco, llegó ayer, a las 17.30, desde Valencia, al Cortijo de Santa Elena, un centro de rehabilitación de menores toxicómanos de la organización internacional Lucien J. Engelmejer, más conocida por El Patriarca, situado en la localidad cordobesa de Puente Genil. Al bajar del coche, en el que venía acompañado por dos miembros de la organización, el niño se mostraba inquieto, apenas podía hablar: "Quiero volver a mi casa". Fueron sus únicas palabras.La llegada del niño se esperaba desde el día anterior. Sin embargo, ni los encargados del centro, ni los que serán a partir de ahora sus compañeros, mostraban una especial preocupación. Lo que les sorprendía, dijeron, era la repercusión nacional que había alcanzado la noticia de que un menor consuma heroína desde los seis años. "No cabe duda que es muy fuerte que un niño de esa edad se inyecte heroína, pero casos como éste hay miles en España", afirmó Augusto García Castro, uno de los directores. Éste, nacido en el madrileño barrio de San Blas y ex toxicómano, se puso él mismo como ejemplo y confesó: "Yo, a los 10 años, ya estaba poniéndome heroína y desde mucho antes fumaba y esnifaba todo lo que se me ponía por delante".

No es el único caso, el resto de los monitores del centro de rehabilitación dicen haber pasado por experiencias similares, lo mismo que otros muchos enfermos sometidos a tratamiento. Josu Zabala, de 30 años, monitor y también ex toxicómano, citó incluso una larga lista de menores de seis y siete años enganchados a la heroína que han pasado por Puente Genil "aunque la gente no se haya enterado". Sin ir más lejos, el pasado año se atendieron en Murcia cuatro casos, con edades entre los 14 y 17 años.

El monitor, que lamentó la falta de apoyó que recibe El Patriarca por parte de las instituciones oficiales, enfatizó: "Si hubiera cámaras de televisión en la entrada del cortijo, la gente iba a alucinar de la cantidad de niños que sufre adicción a las drogas".

En la actualidad, en el Cortijo Santa Elena reciben tratamiento unas 70 personas, hombres y mujeres, de edades comprendidas entre los 14 y los 30 años. Se trata de un centro "homologado" por la Administración y especializado en la rehabilitación de menores toxicómanos en donde se rehabilita a los drogadictos por medio de una "terapia natural" y "psicoafectiva". Según los responsables del centro, los enfermos son tratados a base de tisanas de hierbas, como la valeriana, el diente de león, salvia y lavanda. Asimismo, los menores reciben un tratamiento "personalizado" por parte de los monitores y especialmente los primeros días de su estancia.

Cada vez que se recibe a un menor, lo que primero se hace con él es registrarle por si lleva droga y se le instala en una gran habitación, donde sólo residen los recién llegados. A partir de ese momento comienza lo que denominan la "puesta en marcha" , durante la cual permanece siempre acompañado de un monitor, tanto durante el día como por la noche. "Son los peores días, pues todos llegan con el mono y eso es muy difícil de superar", afirma Alberto García, el monitor que ayer fue el encargado de recibir al niño murciano.

Superada la primera fase, los enfermos se integran en los distintos grupos y se les asigna alguna actividad que les satisfaga, como trabajar en los talleres de carpintería o albañilería, además de participar en las tareas comunes de preparar la comida y limpiar las dependencias del cortijo, un antiguo molino de aceite. Asimismo, un profesor se traslada diariamente al centro para impartir clases de EGB. La dirección estima que del total de ingresados, el 45% "suele salir palante", aunque la desintoxicación definitiva depende de cómo se les reciba cuando regresan a su hogar y de su grado de integración en la sociedad. Un tratamiento "adecuado" dura un año aproximadamente, ya que, según los monitores, si marchan antes lo normal es que vuelvan a reincidir. "La droga está en la calle y la tentación siempre puede estar presente", dicen.

Los responsables del Cortijo de Santa Elena son ex toxicómanos y seropositivos en su mayoría. Por ello, dicen sentirse orgullosos de haber superado su dependencia de las drogas y de "ayudar a que los demás resuelvan el problema". Todos coinciden en que existen "miles" de niños que consumen heroína en España, y destacan, en ese sentido, que hablan "con conocimiento" porque también ellos lo hicieron desde su más temprana edad.

Coincidiendo con el eco despertado por la historia del pequeño heroinómano de Murcia, la Delegación del Gobierno en el Plan Nacional sobre Drogas anunció ayer en Madrid que pondrá en marcha, en los próximos meses, programas de rehabilitación de drogadictos para menores de edad.

Según la última estadística elaborada por la Delegación del Plan Nacional sobre Drogas en 1994, un 0,5% de los jóvenes españoles con edades entre los 15 y los 18 años de edad había consumido heroína alguna vez en la vida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de junio de 1996