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Cultura asumirá el poder sobre el Teatro Real al margen de la fundación que lo dirige

El ministerio pedirá al patronato que se haga "el 'harakiri', como las Cortes franquistas"

El Ministerio de Educación y Cultura está dispuesto a recuperar el control absoluto del Teatro Real, ahora en manos de la Fundación Teatro Lírico, dirigida por Elena Salgado, ex secretaria general de Comunicaciones en la etapa socialista. La ministra Esperanza Aguirre no admite que un teatro en cuya reforma el Estado ha invertido 20.000 millones lo lleve un patronato dominado por la anterior Administración. La salida inmediata de Salgado, la reforma de los estatutos antes de un mes y la dimisión de los patronos que no apoyen el cambio son las bases de la batalla del ministerio, uno de cuyos altos cargos dijo ayer que sería conveniente que los actuales patronos se hicieran "el harakiri, como las Cortes franquistas"

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El Teatro Real de Madrid, el proyecto cultural más ambicioso de los últimos años, sigue envuelto en polémica. Cultura lo tiene complicado. La batalla puede ser larga y dura, aunque los nuevos responsables se han dado un plazo corto. Antes del verano pretenden tener el control total sobre el Teatro Real, al que consideran prioritario en su política musical, en la que no se cuenta con Elena Salgado. Sin embargo, el director artístico del teatro, contratado por Salgado, Stéphane Lissner, prestigioso director artístico que dirigió el teatro Châtelet de París con los auspicios del entonces alcalde Jacques Chirac, sí se mantiene en el nuevo esquema del PP. Algunos responsables del ministerio comentaron con sorna las declaraciones de Salgado en las que aludía a que un replanteamiento del proyecto dejaría "de pena" la imagen cultural de España.Ayer, Salgado no quiso hacer declaraciones sobre los cambios que prepara el ministerio. Admitió, sin embargo, que es lógico que el secretario de Estado esté en el patronato y comentó que tiene mucha ilusión en el actual proyecto y que le gustaría seguir. "Me preocupa que esté pendiente de aprobarse la programación porque el tiempo pasa. Estoy a la espera de que me reciba la ministra esta sernana", concluyó.

El nombramiento del director o directora de la fundación que controla el Teatro Real tiene que ser aprobado por los miembros del patronato, ahora fuera de la influencia de los actuales responsables de Cultura. Una situación calificada como "surrealista" por el director general del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM), el compositor Tomás Marco. El surrealismo estriba en que Marco no está en el patronato porque la ex directora del INAEM con el Gobierno socialista, Elena Posa, se mantiene como patrona argumentando que fue nombrada por su trayectoria profesional. En el ministerio ha causado estupor esta postura, que se considera indigna. Según los actuales estatutos tampoco puede estar en el patronato el secretario de Estado de Cultura, aunque sí prevén la presencia del subsecretario.

Tres cuartas partes

Los responsables ministeriales estudian la manera de abordar este embrollo. Una de las soluciones sería la reforma de los estatutos, consensuados y firmados por la ex ministra Carmen Alborch y el presidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón [Cultura participa con un 72,5% y la Comunidad con un 27,5%, y ambas administraciones están controladas ahora por el PP]. La reforma sólo puede ser aprobada por el patrononato por mayoría de tres cuatros de sus miembros de pleno derecho.Otra de las salidas sería la dimisión o "harakiri" de los siete -entre 12- patronos designados por la anterior Administración para extinguir la fundación, posibilidad que se baraja, también son necesarias tres cuartas partes de los votos-. El compositor Luis de Pablo se mostró ayer dispuesto a dimitir, aunque Elena Posa prefirió no pronunciarse. Isabel Penagos, otra de las designadas por la anterior ministra, pidió que la situación se aclare mediante una reunión con los actuales responsables". Hasta entonces, dijo no tener clara su permanencia.

Miembros del patronato de la fundación han manifestado su perplejidad por los rumores extendidos sobre el futuro de la fundación. "Desde hace un mes y medio están bloqueadas en Europa las agendas de cantantes, directores y técnicos de primera categoría", afirmó ayer uno de los patronos. "Que se confirme o se cese a Elena Salgado, pero lo que no puede ser es que esta situación permanezca estancada", añadió. Varios patronos no quisieron comentar esta situación que vuelve, a poner de actualidad el calvario del Teatro Real. Luis de Pablo se mostró ayer "harto" de que el Real sea sólo fuente de "noticias perturbadoras y confusas".

El compositor comentó: "No se defenestra a una persona antes de que haya dicho buenas tardes", refiriéndose a Elena Salgado. "Lo que ha hecho hasta la fecha me parece que no está mal", añadió De Pablo, opinión parecida a la de lsabel Penagos. "Todavía es pronto para juzgar la labor de una persona que no ha podido ni arrancar. Hay que dejar trabajar a la gente antes que valorarla", dijo.

Elena Posa justificó su presencia en el patronato diciendo: "Fui nombrada por Carmen Alborch como Elena Posa, y no como directora del INAEM". Sobre Elena Salgado, manifestó: "Todo se puede hacer pero no creo que tenga que ser sustituida, cumple con el perfil cultural y de gestión necesario en un proyecto de este tipo como fuerza dinamizadora de la sociedad". Calificó de "ejemplares" los estatutos de la fundación.

Gustavo Villapalos, consejero de Educación y Cultura de Madrid y también patrono del Real, dejó claro que dimitiría si así se lo piden, "y, conociendo un poco a los patronos, estoy convencido de que todos pondrán sus cargos a disposición de las administraciones que los han nombrado, de tal manera que el ministerio y la Comunidad tendrán las manos libres", informa Raquel Martín.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de junio de 1996