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'Parsifal', en el aire

El Ministerio de Educación y Cultura tomará en cuenta, a la hora de decidir el futuro del Teatro Real y su gestión, el hecho de que éste aún no está transferido a la Fundación Teatro Lírico, por encontrarse en la recta final de sus interminables obras. Tampoco el Teatro de la Zarzuela está transferido.La empresa Huarte tiene previsto en los próximos días realizar la entrega de la obra al ministerio, ya que la fundación no tiene competencias sobre la reforma que ha convertido la sala de conciertos en moderno teatro de ópera. Hasta ahora la fundación -constituida legalmente ante notario el 14 de diciembre de 1995- que dirige Elena Salgado ha nombrado director artístico, el prestigioso Stéphane Lissner; elegido el título inagural, Parsifal, con Plácido Domingo en el papel principal, y ha preparado la programación.

La elección del título inaugural ha levantado polémica entre el nuevo equipo del ministerio. El director general del INAEM, Tomás Marco, se ha mostrado partidario de abrir con una ópera española. De ahí que el Parsifal de Plácido Domingo esté en el aire. Se baraja su sustitución por otros títulos (entre los citados se cuenta Divinas palabras, de Antón García Abril, ópera programada después de Parsifal). En la fundación se admite también que la pieza inaugural pueda ser una composición española y seguir luego con Parsifal.

Al compositor y patrono Luis de Pablo las dos opciones le parecen bien: que se abra con Parsifal y Plácido Domingo, como está previsto, "porque se trata de repasar una obra que no se repone desde los años veinte", o que se abra con Divinas palabras. "Yo encantado", dice, "pero es un tema que se debe resolver con el diálogo".

"No patalearé"

"Si piensan que nosotros no valemos, dimitiré", dice Luis de Pablo en referencia a la crisis de los patronos. "Mi deseo es figurar como compositor, creo que por derecho propio, y hace ya diez años que suelo inhibirme de actuaciones públicas para dedicarme a lo mío, que es componer", afirma; y respecto a la posibilidad de que puedan pedirle la dimisión, es contundente: "No patalearé, no es mi estilo".Luis de Pablo insiste en que no tiene elementos para tomar partido. "No sé más que rumores", explica. "Según tengo entendido, quien nombra y destituye al director administrativo del Real es el patronato. Y a nosotros nadie nos ha convocado". Por su parte, Elena Posa declaró que el perfil de los miembros del patronato, "procedentes todos del mundo de la cultura, era justamente para intentar la estabilidad que un proyecto como éste necesita. Hay un tema de trasfondo sobre la autonomía o no autonomía del poder político, que en este país no está resuelto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de junio de 1996