Varias empresas de México, Italia y Canadá, primeras víctimas de la ley Helms-Burton

Estados Unidos dio ayer el primer paso efectivo en la aplicación de la ley Helms-Burton sobre el embargo económico a Cuba: el Departamento de Estado envió cartas a "menos de diez" compañías de México, Canadá e Italia en las que les advierten que serán sancionadas, si no ponen fin a sus inversiones en Cuba antes de 45 días. Este es el comienzo de un política que puede conducir a un enfrentamiento diplomático y comercial entre EE UU y sus aliados.Ninguna empresa española está incluida en esta primera lista, que parece tener más bien el propósito de demostrar a los inversores en Cuba que el presidente Clinton hablaba en serio cuando firmó en marzo pasado la ley llamada Libertad para Cuba, una iniciativa que pretende eliminar las inversiones extranjeras en la isla para acabar con el régimen de FidelCastro. Esa legislación prevé sanciones contra empresas que "trafican" con propiedades confiscadas por el Gobierno de Fidel Castro después de la revolución de 1959.

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Entre las empresas a las que se han enviado las primeras cartas figuran: el grupo mexicano Domos, dedicado a las telecomunicaciones; la compañía italiana, STET, también relacionada con ese sector; y la canadiense Sherritt International, que tiene intereses en la explotación de cobalto y níquel en Cuba. La compañía Domos aseguró ayer que no suspenderá sus actividades en Cuba a pesar de la advertencia norteamericana.

En las cartas, según han informado fuentes del Departamento de Estado, se les comunica a los dueños de esas empresas que sus visados o autorización de entrada en EE UU, así como los de su familia, y los de sus representantes legales, serán cancelados dentro de mes y medio. Además, se les exponen las condiciones de sus futuras inversiones en EE UU, de acuerdo con la ley Helms-Burton. Alredor de 40 empresas españolas están incluidas en la lista elaborada por la Fundación Nacional Cubano-Americana, el lobby del exilio cubano, sobre los grupos extranjeros que deben ser sancionados por sus inversiones en Cuba. Esta semana, probablemente alertada de las medidas que iba a tomar EE UU, puso fin a sus operaciones en Cuba la empresa mexicana Cemex, la tercera mayor productora de cemento del mundo.

El ministro de Exteriores británico, Malcolm Rifkind, advirtió ayer en Washington que la política de EE UU hacia Cuba "provocará división con sus aliados occidentales". Rifkind, que comparó la ley Helms-Burton con el boicoteo comercial árabe a Israel, predijo que estas sanciones norteamericanas fracasarán.

Más información en la página 26

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 29 de mayo de 1996.

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