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El Gobierno negocia la integración del español en el sistema educativo de Portugal

España exige el mismo trato del que goza el portugués en nuestro país

El Gobierno está negociando actualmente con Portugal el reconocimiento oficial del idioma español en el sistema educativo luso, donde su enseñanza y expansión fue radicalmente frenada por el anterior Ejecutivo, presidido por el conservador Aníbal Cavaco Silva. Inexplicablemente, la lengua española, la segunda más hablada en Estados Unidos, no, está plenamente reconocida en Portugal. Altos funcionarios de Lisboa han comunicado a la Embajada española que dirige Raúl Morodo la "voluntad política" del nuevo Gabinete socialista para resolver ese contencioso.

El consejero de Educación de la Embajada española en Lisboa, Alfonso Berlanga, transmitió recientemente a los responsables portugueses la: preocupación española por la situación heredada del anterior Gabinete y la intención de desbloquear el asunto con la nueva Administración socialista lusa. A su vez, el jefe de gabinete de la secretaria de Estado de Educación e Innovación, Ana Benavente, transmitió el "compromiso Político" del nuevo Gobierno portugués para apoyar la expansión del español.La situación de esta lengua en Portugal es realmente singular. Actualmente, sólo se imparte en la enseñanza básica y secundaria como segunda lengua extranjera con carácter experimental, es decir, sin carta de naturaleza o reconocimiento oficial, situación que se repite prácticamente en las licenciaturas universitarias. Sólo en 1 s universidades de Lisboa y Coimbra existe licenciatura de español, pero siempre compartida con otras lenguas románicas.

A pesar del avance del español en todo el mundo y de su creciente demanda en el mismo Portugal, las autoridades de Lisboa exigen una autorización oficial para realizar campañas de divulgación del español; a los alumnos, pues, se les restringe información sobre esos estudios; no existe grupo de docencia y no se crean plazas de profesorado. De esta manera, se obstaculiza la creación de puestos de trabajo para estos profesores y, consiguientemente, se restringe la futura enseñanza. La expansión se impide, entonces, por arriba y por abajo.

Reciprocidad

Actualmente, sólo existe una catedrática de Literatura Española en todo Portugal y seis lectores repartidos por las universidades de Lara, Oporto, Coimbra, Lisboa y Evorá.

Ante esta situación, Alfonso Berlanga ha solicitado el desbloqueamiento del decreto aprobado el verano pasado, por el cual se restringe la enseñanza del español "al mismo número de escuelas y de turnos" en que venía funcionando durante el curso 94-95 (sólo se ofrecía en 21 centros de enseñanza básica y secundaria en todo el país).

"No parece razonable", explica Berlanga, "que se impida la expansión del español tanto en las escuelas como en la Universidad, y no se responda, de esta manera, a las expectativas y constantes demandas para aprender la segunda lengua más hablada del mundo y también la segunda en Estados Unidos". El consejero de Educación aclara que España sólo pretende "un trato de reciprocidad, es decir, que nuestro idioma sea plenamente reconocido en Portugal y reciba la carta de naturaleza que tiene desde 1975 el idioma portugués en España".

Las autoridades españolas, pretenden ampliar el número de escuelas donde se imparte actualmente el español, el reconocimento del denominado grupo de docencia y la creación de plazas para la enseñanza del idioma.

Uno de los más antiguos lectores de español en Portugal, Miguel Viqueira, describe el panorama como frustrante: "Las reformas, en teoría, eran para mejor, pero en la práctica han sido un desastre y las perspectivas son peores. Actualmente existen fuertes presiones francesas contra la expansión del español". Viqueira añade que la. asesoría lingüística de la Embajada dirigió un estudio sobre la expansión del español en Portugal, cuyas conclusiones eran "tremendas por la enorme acogida que tendría su enseñanza".

La única catedrática de Literatura Española en Portugal, Idalina Rodrigues, se lamenta del "antihispanismo que existe en Portugal. Hay gran demanda del español y se han realizado ya todo tipo de protestas. Pero el problema parece que se encuentra estancado en las áreas de decisión política".

El director del Instituto Cervantes en Lisboa, Rodolfo Gil Grimau, afirma que, "siendo lenguas diferentes pero tan similares, deberíamos sumar esfuerzos en vez de restarlos. Si portugueses y españoles conociéramos la lengua de nuestros vecinos sumaríamos más de 600 millones de personas que hablan alguna de las dos lenguas". Por su parte, la eurodiputada socialista María Belo reconocía recientemente en un artículo publicado en el diario A Capital que "los portugueses no aprenden español. No hay una licenciatura de lengua y literatura española. Y en la enseñanza secundaria, el español no es una lengua puesta a disposición de los alumnos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de abril de 1996