Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El efecto de la aspirina para evitar un segundo infarto, hallazgo español

Hasta un 20% de los infartados recae

Hace pocos meses, el equipo del laboratorio de Nefrología de la Fundación Jiménez Díaz publicaba en Circulation, la mejor revista de cardiología del mundo, el mecanismo por el cual la aspirina previene el infarto. En julio aparecerá la siguiente investigación que muestra como evita también el segundo infarto, un problema que afecta en España a entre un 15 y un 20% de las personas que han sufrido un primer accidente cardiovascular.

Con la aspirina, la experiencia clínica ha ido por delante de la investigación. Sin saber porqué, los médicos ya conocían que el ácido acetil salicílico -el principio activo de la aspirina- protegía del infarto a personas de riesgo y, desde hace poco tiempo, saben también que administradas regularmente tras un accidente coronario previene que aparezca un segundo. Ambos mecanismos han sido descritos por el equipo investigador que dirigen el biólogo Antonio López Farré y Santos Casado, jefe del Departamento de Nefrología de la Fundación Jiménez Díaz.La acción de la aspirina en ambos casos consiste en inhibir indirectamente la agregación de las plaquetas, las células sanguíneas de la coagulación y, por lo tanto en la formación de trombos. En prevención primaria -investigación con personas sanas- el fármaco mostró cómo estimiula a otras células sanguíneas, los neutrófilos, a segregar un gas, el óxido nítrico, responsable directo de frenar la agregación plaquetaria.

La investigación sobre prevención secundaria se ha llevado a cabo con conejos a los que se provocó un infarto por oclusión de la arteria coronaría. "Cuando no administramos aspirina observamos que los neutrófilos liberaban gran cantidad de gas, que, sin embargo, no era capaz de inhibir la formación de trombos. Cuando dabamos aspirina sí era activo", explica López Farré.

Lo que encontraron entonces fue un doble efecto protector del fármaco. "Por un lado induce al neutrófilo, y por otro, impide que se degrade el óxido nítrico por la formación de radicales libres. El ensayo se ha empezado a aplicar con cuatro pacientes, a los que seguirán hasta 200, en un proyecto financiado por el Fondo de Investigaciones Sanitarias (FIS).

Simultáneamente se busca cual es la dosis de fármaco idónea para la prevención. Los cardiólogos aplican a todo enfermo coronario entre 150 y 300 miligramos diarios. López Farré intenta demostrar que bastaría con dosis menores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de abril de 1996