Secuestrados siete monjes franceses en Argelia

Un grupo de guerrilleros integristas secuestró en la madrugada de ayer a siete monjes trapenses franceses. Vivían en un monasterio situado en la provincia de Medea, a 50 kilómetros al sur de Argel. El Ejército ha desencadenado una vasta operación para rescatar con vida a los secuestrados, pero a medida que pasan las horas cunde el pesimismo entre la comunidad católica y en especial entre los dos religiosos que lograron ponerse a salvo. Todos recuerdan que hace dos años la misma guerrilla degolló en Tamesguida a 12 croatas católicos y a un musulmán.

El monasterio de Nuestra Señora del Atlas, situado en el campo, a una decena de kilómetros de la ciudad de Medea, fue asaltado poco antes de las dos de la madrugada por un grupo de 15 guerrilleros integristas. Utilizaron de pantalla a un vecino, que logró engañar al guardián. A punta de fusil irrumpieron en el jardín del convento y exigieron la presencia de un monje de cerca de 80 años, de origen francés y médico, quien se encuentra al frente de un dispensario social del monasterio.Las exigencias de los guerrilleros islamistas no habían hecho más que empezar. La conversación se mezcló durante cerca de una hora con las amenazas y culminó poco antes de las tres de la madrugada con el registro de los dormitorios del convento. Sacaron de la cama a la práctica totalidad de la comunidad trapense. Los llevaron hacia las montañas, sin mediar justificación o comentario, mientras les apuntaban con las armas. Antes de su salida, los guerrilleros robaron algunos objetos de uso personal.

El grupo guerrillero dejó en el convento a dos monjes trapenses, que lograron esconderse en sus dormitorios. Pero se les pasó también por alto un grupo aún más numeroso compuesto por una docena de religiosos católicos -entre ellos dos monjas-, un representante de la comunidad protestante y seis ulemas -doctores en el Corán-, quienes habían venido recientemente desde diferentes puntos de Argelia para celebrar unas jornadas de diálogo católico-musulmán.

"No nos descubrieron porque nos alojábamos en unas dependencias lejanas de las ocupadas por los monjes y no sabían que estábamos allí. Cuando se fueron, nos reunimos e intentamos llamar por teléfono a las fuerzas de seguridad, pero descubrimos que las líneas habían sido cortadas. A pesar de la oscuridad, recorrimos algunos caminos cercanos. Luego esperamos a que se hiciera de día. Horas más tarde llegaron las fuerzas de seguridad. A nosotros nos han desalojado", asegura el sacerdote mientras trata de recuperarse, pocas horas después de que llegara a Argel, junto con los restos del grupo de católicos.

Cierre del convento

La comunidad católica de Medea, que desde hace más de 57 años se encontraba instalada en este rincón bautizado con el nombre de Tibhirin (en árabe, el jardín), se verá seguramente obligada a cerrar sus puertas y a abandonar el convento como reiteradamente les habían venido aconsejando los ministerios del Interior y de Exteriores de Argelia.Pero los responsables de la orden habían optado por quedarse en el lugar para continuar así desempeñando actividades sociales, preferentemente sanitarias, y cultivando la tierra, que daba a su vez trabajo a un buen número de campesinos de la zona. Todo ello hecho en silencio y con resignación, a pesar del acoso reiterado de la guerrilla integrista, que está presente en la región desde hace algunos años y que en más de una ocasión había llamado a la puerta del convento reclamando, sobre todo, dinero, ropa, medicinas y alimentos.

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Hace unta semana, los responsables de la comunidad católica de Argelia celebraron en la capital su cónclave anual, que había reunido a los superiores de todas las órdenes religiosas instaladas en el país, así como los cuatro obispos de la zona -Argel, Orán, Constantina y Laguat-, quienes se habían reafirmado en su intención de permanecer en el país, a pesar de que en los últimos tres años han sido asesinados 11 religiosos, siete de ellos franceses. En Argelia viven aún cerca de 300 religiosos católicos, la mayoría de los cuales son de origen francés o español.

Hervé de Charette, ministro francés de Asuntos Exteriores, calificó ayer de "acto odioso" el secuestro de los religiosos e insistió en la necesidad de que los ciudadanos franceses abandonaran urgentemente Argelia, informa Enric González desde París. "Hago un llamamiento con toda gravedad y solemnidad", dijo De Charette, "a todos nuestros ciudadanos en Argelia: sea cual sea su misión, ninguno está seguro; hay que volver a Francia".

Grupos de autodefensa

Al menos 130 islamistas mueren en una amplia ofensiva del Ejército

Según los primeros balances oficiosos en estas dos últimas operaciones, se han registrado 17 víctimas y descubiertos importantes alijos de armas, que permanecían escondidos en grutas.La ofensiva del Ejército argelino coincide con el reforzamiento de los grupos de autodefensa, formados esencialnente por civiles y antiguos ombatientes de la guerra de liberación, a quienes las autoridades han cedido todo tipo de armamento ligero, y especialmente fusiles de caza. Ellos se han convertido en la principal fuerza de ataque y de control en las regiones alejadas de las grandes ciudades. La prensa les ha bautizado como grupos de patriotas.

Los grupos de autodefensa son activos en la región de la Mitiya, que rodea al gran Argel, y donde se habían registrado en los últimos años importantes incidentes, provocando la huida de una parte de la población, que ha preferido refugiarse en Argel, donde se sienten mucho más segura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 27 de marzo de 1996.

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