Tres jóvenes secuestran un avión egipcio y se rinden en Libia tras pedir el fin del bloqueo de Gaza y Cisjordania

Agencias
El Cairo / Gaza - 27 mar 1996 - 23:00 UTC

Un avión de la compañía egipcia EgyptAir, con 153 personas a bordo (123 de ellas turistas), fue secuestrado la tarde de ayer poco después de despegar de Luxor y desviado hacia Libia. Las informaciones sobre los hechos eran anoche contradictorias. Mientras la aviación civil egipcia aseguró que tres jóvenes egipcios desviaron el vuelo bajo la amenaza de hacer estallar un explosivo, la televisión libia afirmaba que sólo hubo un secuestrador, a quien el líder líbio, Muammar el Gaddafi, ofreció protección. Según informó la televisión estatal egipcia, los secuestradores se rindieron a un jefe militar tras aterrizar en Martuba, a más de un centenar de kilómetros al oeste de la ciudad libia de Tobruk. Todos los pasajeros se encontraban "sanos y salvos".

El avión, en el que viajaban numerosos extranjeros -en su mayoría canadienses, franceses y japoneses-, volaba entre Yedda (Arabia Saudí) y El Cairo con escala en Luxor, donde embarcaron los secuestradores.

Los piratas aéreos, según la versión oficial egipcia, reclamaban el levantamiento del bloqueo israelí a los territorios de Gaza y Cisjordania. La televisión indicó que los secuestradores afirmaron que querían "enviar un mensaje de Dios al líder libio, Muammar el Gaddafi; al presidente egipcio, Hosni Mubarak, y al de EE UU, Bill Clinton, para que levanten el asedio de los palestinos y encuentren una solución al tema de [las sanciones internacionales contra] Sudán". Afirmaron también que poseían "información importante" sobre el atentado frustrado ocurrido el pasado junio contra Mubarak en Addis Abeba (Etiopía), de cuya autoría se responsabilizó la organización islamista egipcia Gamaa Islamiya.

La televisión libia, sin embargo, aseguró que el único secuestrador protestaba contra la cumbre antiterrorista de Sharm el Sheij (Egipto) del pasado día 13, a la que se opuso el régimen de Trípoli. Gaddafi garantizó al pirata áereo que "en Libia podía sentirse como en casa".

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 27 de marzo de 1996.

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