Fuerte subida de la deuda española apoyada en la firmeza de la peseta y la confianza en que se forme gobierno

La deuda española siguió ayer ganando terreno al resto de las europeas gracias a la fortaleza de la peseta y la menor incertidumbre política doméstica. Las compras permitieron que la rentabilidad de la obligación a 10 años -referencia para los préstamos a largo plazo- se moderara hasta el 9,64% y el diferencial con el bono equivalente alemán, el bund, que mide la desconfianza del ahorro exterior en la economía española, se redujera a 3,24 puntos porcentuales. El día anterior, la rentabilidad se situaba en el 9,71% y el diferencial en 3,31. Este avance refleja la mayor credibilidad de España y los analistas lo atribuyen a la estabilidad de la peseta -se mantiene en la posición más fuerte del Sistema Monetario Europeo (SME) desde hace tres semanas- y a la perspectiva de que el PP finalmente pueda formar gobierno.

En un momento en que la incertidumbre sobre la dirección de los tipos de interés en Estados Unidos y Alemania es grande, los mercados europeos de más alta rentabilidad y mayor riesgo, como España, recuperan el protagonismo en las carteras de inversión. "España tiene unos fundamentos económicos satisfactorios: la inflación está en mínimos históricos, el déficit público se reduce, hay superávit por cuenta corriente y, además, cada vez se confía más en que se alcance un pacto de gobernabilidad", señala Antonio Zamora de Analistas Financieros Internacionales. La Bolsa se benefició también y subió un 0,43%.

La peseta ganó tres céntimos y cerró a 84,03 unidades por marco. Su avance se debió en parte a la debilidad del marco frente al dólar. La moneda estadounidense subió a 1,4860 marcos y 124,75 pesetas (1,4770 y 124,05 el martes). El dólar se apoyó en las declaraciones efectuadas el día anterior por el presidente del Bundesbank, Hans Tietmeyer, tras la reunión que mantuvo con su homólogo francés en Laval (Francia). Tietmeyer desinfló las expectativas del mercado sobre una próxima baja da de los tipos en Alemania y abogó por un dólar más fuerte. En esa misma reunión, Francia y Alemania defendieron, la necesidad de crear un nuevo mecanismo de cambios europeo que evite las devaluaciones competitivas.

Una de las propuestas que barajó el martes en Bruselas el comité monetario -formado por los Quince- para establecer una relación cambiaria entre el euro y las monedas que queden fuera es la de fijar un sistema flexible con dos bandas de fluctuación, informa Reuter. Las divisas más cercanas a la convergencia tendrán un margen de apreciación y depreciación más estrecho y las más lejanos, un margen más. amplio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 27 de marzo de 1996.

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