Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Clara Sánchez aborda la crisis de los 40 en 'Desde el mirador'

De mujer a mujer. Soledad Puértolas y Almudena Grandes no escatimaron piropos a la novela Desde el mirador (Alfaguara), de Clara Sánchez. "Un mirador es un lugar espléndido para escribir novelas que, más que hermosas, son verdaderas", dijo ayer Grandes en la presentación de la obra. Puértolas la calificó como "una impresionante creación del silencio".Clara Sánchez (Guadalajara, 1955) explicó que para narrar Desde el mirador no tuvo que buscar fuera, como otras veces. "La he escrito con mi bagaje de vida. No podía hablar de otra cosa, o era ésta o ninguna", dijo la escritora. "Es algo que me ha venido impuesto; todo lo tenía en mí; tenía que abrirme a mis emociones y a mis sentimientos. Así de sencillo y de difícil". Desde el mirador podría calificarse como literatura de la experiencia y de la introspección. La obra relata los sentimientos y las sensaciones de una mujer de 40 años, que se detiene a contemplar su entorno desde el mirador del hospital donde está internada su madre y que, silenciosamente, ve cómo se desmorona el mundo a su alrededor.

"Existen libros donde uno puede contemplarse como un espejo", dijo Almudena Grandes, quien recordaba con nitidez "el desfalleciente olor de los hospitales y los amores que se pierden como esas áreas de la memoria que los lectores y escritores no tienen demasiado en cuenta porque tienen poco que ver con los ambientes esplendorosos de la vida". Al leer Desde el mirador, Soledad Puértolas recordó las palabras de Giorgio Basani cuando decía que la literatura es sobre todo silencio. "La literatura no es ruido, es palabras, aunque a veces parezca sólo ruido", dijo Puértolas, quien destacó de esta obra la. impresionante creación que la autora hace del silencio y "la mirada que se demora en determinadas escenas".

La vulnerabilidad del ser humano, tema recurrente en la escritora, se agudiza en esta obra porque lo vulnerable toma cuerpo a través de la enfermedad. "Se trata de temas universales. No es una novela abstracta, todo le ocurre a una mujer de 40 años. Quería hablar de la desolación del amor y de la enfermedad, y de la alegría de vivir que hay detrás de todo eso".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de marzo de 1996