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Elecciones 3 de marzo

Inquietud en los inversores por la pírrica victoria del PP

La Bolsa se derrumba por el temor de que no se pueda constituir un Gobierno estable

Los mercados financieros cortaron ayer en seco la alegría del PP. La nueva mayoría de José María Aznar ha sido recibida Por los inversores como claramente insuficiente y con el temor a que el líder de los populares no pueda resolver a corto plazo las expectativas de su hipotético Gobierno. Las bolsas registraron un batacazo (Madrid cayó 16,84 puntos; un 4,861/o), en un grave aviso de preocupación por la escasa distancia (1,37 puntos) con que el PP ha conseguido ser el partido más votado el 3-M. Buena parte de los analistas están ahora pendientes del mensaje de Jordi Pujol. El presidente de la Generalitat de Cataluña se ha convertido en pieza clave para la estabilidad política y económica. En pleno desconcierto mercantil, Aznar lanzó ayer un mensaje, tibio, a los inversores: hará lo posible por formar "cuanto antes" un Gobierno "estable". Pero admitió que lo tiene "difícil". Tras sus palabras, la Bolsa siguió bajando.

Ni pacto ni sosiego financiero. Los cortos resultados del PP el 3-M impidieron ayer a José María Aznar cumplir su promesa de convocar a sindicatos y empresarios el 4 de marzo, el día siguiente de su supuesta victoria por amplia mayoría, para empezar a negociar un pacto social. Lejos de poner en marcha con carácter inmediato su proyecto de Gobierno, el presidente del Partido Popular recibió frías felicitaciones de cortesía de los sindicatos y se encontró con el desmoronamiento de la Bolsa y la caída de la deuda por la huida generalizada de los inversores. Atrapado en sus propios resultados, Aznar sí obtuvo una vez más el apoyo en la patronal CEOE, que se apresuró a apelar a la "responsabilidad" de los partidos para que le dejen formar un Gobierno estable.El esfuerzo del presidente de los empresarios, José María Cuevas, sirvió de poco. Al menos ayer., Como tampoco sirvió la rueda de prensa de Aznar. El presidente del PP reconoció que los mercados financieros estaban pidiendo "rápidamente" un Gobierno estable y prometió que intentará conseguirlo "cuanto antes". "Cuanto mayor sea el grado de compromiso, tanto mejor", subrayó. La Bolsa no le escuchó.

Paradójicamente, y en contraste con la actitud de Cuevas, a la Cabeza de los inversores frustrados se puso el propio Banco Santander (-6,81%). El presidente de esta entidad, Emilio Botín, y el de la patronal tuvieron parte destacada en la campaña electoral a favor del Partido Popular. No fue como Aznar esperaba. El dinero, fundamentalmente el extranjero, optó por una huida generalizada. La Bolsa, el mercado más castigado, cayó en Madrid un 4,86%, y la (deuda soportó una fuerte corriente de ventas que ensanchó el diferencial de tipos de interés con Alemania, que mide la confianza de los inversores en España.

El índice general de la Bolsa había subido las tres últimas semanas un 5,6%. Ayer cayó 16,84 puntos, un 4,86%, con lo que se situó en 329,03 puntos. El Ibex-35, que recoge los valores con mayor movimiento, bajó un 5,22%. Todos los grupos se vieron afectados y muy especialmente las eléctricas, que perdieron un 6,06%. Fecsa, con una merma del 7,77%, y Endesa, con 7,39%, marcaron la retirada. Le siguió Iberdrola, con un retroceso del 6,45%.

Los analistas confían, de todas formas, en que el esperado descenso en los tipos de interés, que se mantienen en. el 8,75%, llegue a mediados o finales de mes. Para entonces Jordi Pujol, presidente de Convergéncia y Unió, habrá dado a conocer sus condiciones para un supuesto apoyo al Partido Popular. La tranquilidad de los mercados está en sus manos y en las de Aznar. El PSOE ha anticipado que no se abstendrá para facilitar la investidura del líder del Partido Popular.

A media mañana, cuando las pérdidas eran más fuertes, muchas empresas sobrepasaban caídas superiores al 10%. El volumen total de negocio de la jornada alcanzó los 93.675 millones de pesetas, la cifra más elevada de la historia bursátil española. En un minuto, nada más abrir el mercado, habían cambiado de manos más de 6.000 millones.

Todo estuvo en venta. Sólo a última hora, aprovechando los fuertes recortes, se registraron adquisiciones que enjugaron una pequeña parte de las pérdidas. La masiva y apresurada retirada del dinero motivó que el presidente del Gobierno en funciones, Felipe González, saliese a tranquilizar a los inversores.

Más información en las páginas 57 a 60

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de marzo de 1996