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Isabel Coixet busca el plácet de los distribuidores en Berlín Exhibe su segundo largometraje, rodado en EE UU

Barcelona
El Festival Internacional de Cine de Berlín, escenario triunfal de cineastas españoles como Carlos Saura, Pilar Miró, Vicente Aranda o José Luis García Sánchez, comienza el próximo jueves. En esta edición, solo una película española, Éxtasís, dirigida por Mariano Barroso y protagonizada por Javier Bardem, Federico Luppi y Silvia Munt, compite en la sección, oficial. Éxtasis responde a la pregunta: ¿compensa el éxito y el triunfo a cualquier precio? En la Sección Panorama, no competitiva, se Verán otros dos filmes españoles: Tesis, de Alejandro Amenábar, sobre el tétrico mundo del snuff, y Cosas que nunca te dije, dirigida por Isabel Coixet.

Isabel Coixet tiene un interés más que evidente en que su segunda película, Cosas que nunca te dije, cause una buena impresión en Berlín. De ello depende, en parte, que esos. distribuidores españoles y norteamericanos que, hasta el momento, se han limitado a darle palmaditas en la espalda y a decirle que lo que ha hecho está muy bien, se decidan a poner su película a disposición del público." Los pases realizados hasta ahora me han sido muy útiles moralmente", cuenta la cineasta. "Me han servido para solventar mis propias dudas y darme cuenta de que, ¡caramba!, me ha salido una buena película. Lo que pasa es que los distribuidores parecen tener algunos problemas para situarla en cualquier parámetro. Los americanos -la gente de Fox o Miramax, por ejemplo- dicen que es demasiado europea. Los de aquí, que es demasiado americana, y todos se han puesto de acuerdo para decirme que ya hablaremos después de Berlín".

Cosas que nunca te dije responde al paradigma total de película independiente. El guión no interesó a ninguna instancia oficial española, con lo que no obtuvo ningún tipo de subvención. Ante semejante tesitura, Isabel Coixet optó por financiarla ella misma (está al frente, a medias con Luis Miñarro, de la productora de publicidad Eddie Saeta). La historia transcurría en Estados Unidos, así que Coixet tradujo su guión al inglés y empezó a moverlo por Los Angeles. Para su gran sorpresa,el guión gustó a todo aquel que lo leyó y se apuntaron a su filmación una serie de actores que aceptaron trabajar por el sueldo mínimo: gente como Lili Taylor, Andrew McCarthy, Alexis Arquette, Debi Mazar o Seymour Cassel.

El rodaje tuvo lugar durante los primeros meses de, 1995 en St. Helens, un villorio del estado de Oregón. "Justo lo que yo quería", dice Coixet, "un lugar en mitad de ninguna parte muy adecuado para esa historia pequeña, centrada en los vaivenes amorosos de unas pocas personas y en sus dificultades para encontrar su lugar tanto en el mundo como en su propio mapa sentimental".

Con un presupuesto ínfimo (se habla de unos 100 millones de pesetas), Coixet tuvo que confiar en el entusiasmo del equipo para llevar a buen puerto su agridulce fábula moral sobre los infortunios del amor a finales del siglo XX.

"Pude comprobar que rodar en América era más fácil que hacerlo aquí", dice la directora. 'Tos actores se apuntaron a trabajar por cuatro duros sólo porque les gustaba el guión. Y esa relación se ha mantenido. Cada vez que voy a Los Ángeles, Seymour Cassel me saca a pasear. Y a mí, que soy bastante mitómana, me flipa dar conversación a alguien que salió en las películas de mi adorado John Cassavettes".

La primera película de Isabel Coixet, Demasiado viejo para morir joven, se estrenó a finales de los ochenta, cosechando tibias críticas y pobres resultados de taquilla. Si todo va bien en Berlín, puede que el espectador español vea pronto su segundo y más que notable esfuerzo cinematográfico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de febrero de 1996