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Estados Unidos anuncia la apertura de nuevas líneas de cooperación oficiosa con Cuba

Washington otorgará inmediatamente nuevas licencias para el incremento de la cooperación no gubernamental norteamericana con "la emergente sociedad civil cubana", anunció ayer el asesor especial del presidente Bill Clinton y su consejero especial para Cuba, Richard Nuccio. El Gobierno de EE UU está de acuerdo con la Unión Europea (UE) en que esta cooperación oficiosa "merece un mayor apoyo y asistencia" dijo Nuccio tras entrevistarse con los comisarios de Ayuda Humanitaria, Emma Bonino, y Manuel Marín (América Latina). Marín partió ayer rumbo a La Habana, donde se entrevistará con Fidel Castro con la intención de desbrozar los obstáculos para el acuerdo UE-Cuba.

Nuccio concretó en Bruselas la promesa genérica realizada en octubre por Clinton. Desgranó las nuevas líneas de cooperación y dijo que su Gobierno autorizará a operar a las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y que desbordan los ámbitos clásicos de la ayuda humanitaria: actividades agrícolas, periodísticas, científicas, académicas y programas de autoempleo. "Esperamos que el Gobierno entienda que son positivas para el pueblo cubano y no las impida"."El anuncio de nuevas licencias simboliza una nueva actitud de Washington sobre Cuba, más flexible," enjuició un portavoz de la Comisión, "porque aunque se trata de cooperación no oficial, EE UU siempre la condiciona, a diferencia de la UE, que presta la ayuda humanitaria sin condiciones". Representa una mayor voluntad de "estar presente" en la isla en el momento del cambio, añadió. A este giro no es ajena la presión empresarial norteamericana, por el temor de que otros países ocupen el mercado cubano.

Nuccio reconoció que "el proceso de cambio que se abre paso en Cuba merece la atención de la comunidad internacional". Aunque recordó que discrepa de Bruselas "sobre la utilidad del embargo", fustigó al proyecto Helms-Burton, que prevé endurecerlo. Su objetivo de apoyar "la inevitable" transición democrática es compartido por todos, pero sus mecanismos son "erróneos".

La opinión norteamericana es que la reforma económica avanza muy lentamente y que la economía cubana "está al borde de la catástrofe, completamente descapitalizada". "El Gobierno español ha realizado un valiente intento de inyectar sentido común en las políticas económicas" del Gobierno, pero ha topado con la "intransigencia" de lacúpula del régimen, opina Nuccio.

El trato más amable que reciben de Washington regímenes parecidos, como el de China o el de Vietnam, los justifica por razones egoístas, como su mayor peso demográfico (mayor mercado) y su lejanía del continente americano, pero sobre todo por su mayor avance en las reformas económicas. "Ya me gustaría que Cuba estuviese [económicamente] como China hace 20 años, el problema es que quiere seguir su modelo sin introducir sus reformas, como la del Código Penal o el establecimiento de la propiedad privada", argumentó el consejero de Clinton, quejoso de que la ley de inversiones extranjeras impida la libre contratación de personal, lo que "decepciona" a los empresarios.

Pese a estas serias objeciones y al convencimiento de que Fidel Castro bloquea la liberalización, el consejero de Clinton hizo mucho hincapié en el diálogo con Europa sobre las posibles estrategias a desarrollar. Mostró respeto al proyecto de acuerdo de cooperación que proyecta la UE. "No he venido a discutir qué condiciones ponemos a la política europea, sino a intercambiar ideas sobre las que debería cumplir Cuba", indicó en esta etapa de su gira por Londres, Bruselas, Madrid, Roma y el Vaticano.

Comentarios contrarios

Pero apuntó que algunos, como el candidato del Partido Popular en las elecciones españolas, José María Aznar, "ha hecho comentarios públicos en Miami contrarios a firmar a un acuerdo que beneficie a Fidel Castro: la UE debe hacer su propia evaluación de algunas decisiones que Manuel Marín deberá contrastar", concluyó.

La voluntad de avanzar en el acuerdo de cooperación económica y comercial Bruselas-La Habana fue ayer confirmada por la presidenta semestral de la Unión, la ministra de Exteriores italiana Susanna Agnelli. Tras entrevistarse con la viceministra cubana de Exteriores, Isabel Allende, Agnelli insistió en que la UE evaluará "con un espíritu de apertura" el desarrollo de las relaciones con el país caribeño, aunque siempre "dependiendo de la evolución de su situación política y social". Aunque Marín guardó silencio total antes de partir a Cuba, en círculos comunitarios se espera que trate de lograr de Castro algún compromiso indicativo de una voluntad de acelerar la reforma económica e iniciar la apertura política.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de febrero de 1996

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