UNA DERROTA HISTÓRICA

La oposición devuelve los Presupuestos y exige elecciones

Los socialistas preguntan a sus adversarios quien gestionará el 'no'

El Gobierno socialista supo ayer de verdad las consecuencias de haber quedado lejos de la mayoría absoluta en las elecciones de 1993. La oposición al completo consiguió que el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para 1996 fueran devueltos, acto parlamentario que coloca al poder Ejecutivo en la peor de las situaciones posibles. La Cámara se puso de acuerdo para gritar al presidente del Gobierno, Felipe González, que convoque elecciones. Los socialistas se defendieron con el único argumento posible: que todos los que han votado no se pongan de acuerdo en un programa y un líder presenten una moción de censura. El presidente del Grupo Socialista, Joaquín Almunia, espetó a la Cámara: "¿A partir de ahora, ¿quién gestiona el no?".

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, Le había dado pie la víspera Rafael Ribó, portavoz de Izquierda Unida-Iniciativa per Cataluña utilizando la expresión, que de manera tan efectiva, por los resultados, lanzó González en marzo de 1986 cuando en plena campaña de referéndum de la OTAN lanzó ese mensajea los que propugnaban el no para indicar que él no estaba dispuesto a seguir gobernando si la ciudadanía rechazaba la permanencia de España en la OTAN.Inmediatamente después de que Almunia hablara se produjo la votación. Votaron a favor de las enmiendas de devolución 183 diputados frente a los 158 socialistas que apretaron el botón del no. Sólo hubo una abstención, Eran las dos menos cuarto de la tarde cuando el PSOE cosechó la primera votación en 12 años que les incapacita para gestionar un presupuesto.

Los socialistas vivieron con cierta tensión el debate escuchando, grupo tras grupo, cómo les arrojaban a la cara su situación de minoria y su incapacidad para gobernar. Asimsmo, escuchaban el nombre de su presidente, Felipe González, ausente hasta el momento de la votación, requerido para que convocara elecciones y que saliera a la tribuna para anunciarlo. "¿Cuánto tiempo va a durar la cacería del zorro?", se preguntó el parlamentario de Coalición Canaría José Carlos Mauricio, añadiendo la consideración cruel que muchas personas tienen de ese tipo de caza. Por si quedaba alguna duda informó que el zorro es González.

En el grito de Elecciónes ya hubo unanimidad, pero no así en la exposición de las razones para rechazar los Presupuestos elaborados por el ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, representante al que ayer se aferraron los socialistas dispensándole calurosos aplausos. [Tras el debate, Solbes anunció que el viernes el Consejo de Ministros aprobará un acuerdo para limitar el gasto del Estado el próximo año].

La sesión empezó con la intervención de Joaquim Molins, portavoz de CiU, ya que el día anterior el pleno se consumió con el presidente del PP, José María Aznar, en un discurso absolutamente político en el que apenas entró en el contenido los Presupuestos y Rafael Ribó de IU-IC.

Molins dijo que ya no es tiempo de Presupuestos, sino de clarificación electoral. Jon Zabalía en nombre del PNV y del diputado del Grupo Mixto Xabier Albistur, sin embargo, sí habló de los Presupuestos y el principal reproche al Gobierno lo hizo por no haber contado con su grupo y los demás para consensuarlos. José Carlos Mauricio, de Coalición Canaria, mezcló la vertiente política del asunto, es decir, que el Gobierno con los escándalos que tiene encima no goza de capacidad de gobernar, con crítica económica por cuanto estos Presupuestos, a su juicio, adolecen de las necesarias reformas estructurales que modifiquen "el desorden fiscal" y el "caos administrativo" que ahora impera. José María Mur , del Partido Aragonés, y José María Chiquillo, de Unión Valenciana, hicieron alusión a ambos aspectos.

Por último, Pilar Rahola, de Esquerra Republicana de Cataluña, en tono muy vehemente espetó al ministro de Economía que desde el momento en que se rechazaran los Presupuestos la inestabilidad política aumentaba y ya nadie se atrevería a confiar en un país sin Presupuestos. "Ustedes ya son minoría, su tiempo ha pasado", dijo Rahola mirando a los socialistas.

Precisamente para que esto no pasara era por lo que el ministro Solbes, paciente y pedagógico, repitió las razones por las cuales la oposición debía votar los Presupuestos. Según sus cálculos, si las elecciones son en marzo un nuevo Gobierno no se constituiría hasta mayo, por lo que habría seis meses de aplicación del presentado por el Ejecutivo y con ello efectos económicos positivos. Pero nadie estaba ayer por escuchar las razones de Solbes, sobre el que cayeron reproches acumulados de 12 años e invectivas por la pasada prepotencia socialista. "De verdad nosotros no participamos en la crucifixión de Jesucristo", dijo Solbes con ánimo de relajar a la oposición que seguía clamando porque González subiera a la tribuna. Petición que arreció cuando entró en el hemiciclo sólo dispuesto a votar. Pero ayer fue el día de Solbes y de Almunia, que también intentó explicar la bondad de que hubiera Presupuestos. No desmintió González a estos dos intervientes cuando fuera del hemiciclo anunció que las elecciones serían en marzo.

Si el presidente del Gobierno convoca las elecciones a primeros de enero y si mantiene que van a ser en marzo, éstas se producirían el domingo 3 de marzo.

Miembros del Gobierno y dirigentes del grupo socialista no entendían la prisa desmesurada por convocar elecciones muy poco antes de lo que tiene previsto González y recordaban que el tiempo político real es ya muy corto. De aquí, a las navidades no quedan más que la celebración de cinco plenos y en casi todos ellos habrá duras pruebas para el Gobierno en las sesiones de control sernanales. Sus señorías ya no volverán a estas Cortes después del 31 de diciembre, toda vez que enero es vacación parlamentaria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0025, 25 de octubre de 1995.

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