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Tribuna:

Hablar con el general

"Transparencia total", reza el titular de primera página de Noticias de Argelia, el boletín en castellano de la Embajada en España del país magrebí. El artículo da cuenta de la convocatoria de elecciones presidenciales en Argelia y está ilustrado con una foto en color del general Liamin Zerual. Elegido jefe de Estado provisional por los militares en 1994, Zerual es candidato oficial a unos comicios cuya primera vuelta debe celebrarse el 16 de noviembre. En esas circunstancias, un argelino residente en España que prefiere conservar el anonimato encuentra muy chistoso el titular: "¿Transparencia total? Por supuesto. No cabe la menor duda de que ganará Zerual".A finales de este mes, Jacques Chirac se entrevistará con Zerual en la sede neoyorquina de Naciones Unidas. La oposición argelina interpreta este hecho como la confirmación de que Francia toma partido en el sangriento conflicto que enfrenta a la nomenklatura militar y los islamistas. Los partidos laicos y religiosos que firmaron en Roma la propuesta de contrato nacional -FLN, FFS de Ait Ahmed Hocine, MDA de Ben Bella y FIS- boicotean las elecciones presidenciales por considerar que una consulta semejante sólo puede tener pleno carácter democrático en un país en el que callen las armas, esté en marcha- un proceso de reconciliación nacional y todas las fuerzas políticas puedan expresarse con entera libertad. Lo mismo opina el Partido Socialista (PS) francés, que, en un comunicado oficial, afirma: "Dado que las elecciones presidenciales en Argelia se desarrollarán en unas condiciones materiales y políticas que le quitan todo sentido, semejante entrevista [la de Chirac y Zeruall significa que el presidente francés prefiere una solución militar a una solución política en el otro lado del Mediterráneo".En el anterior Gobierno francés, el dirigido por Balladur, se enfrentaron dos posturas en relación a Argelia. Alain Juppé, entonces ministro de Exteriores, se pronunciaba por impulsar un diálogo entre el poder y el conjunto de la oposición. Charles Pasqua, titular de Interior, afirmaba que había que apoyar, manu militari si era preciso, al régimen argelino. ¿Ha triunfado Pasqua a título póstumo? Parece confirmarlo el hecho de que el anuncio del encuentro neoyorquino se haya producido días después de que, al grito de "liquidadle", un grupo de gendarmes acribillara a Jaled KeIkal, el joven inmigrante argelino acusado de haber tenido una importante participación en la campaña de terrorismo islamista que sacude Francia. Pero Chirac y Juppé lo niegan. En su reciente estancia en Madrid, el presidente francés explicó así las razones de su entrevista con Zerual: "Tengo cosas que decirle. No puede haber una solución al problema argelino que no sea política y no esté basada en el diálogo".

Felipe González, según ha informado Ignacio Cembrero en este periódico, también se verá con Zerual en Nueva York. De un modo más claro y convincente que Francia, España sostiene que la negociación es la única salida posible al conflicto argelino. Una salida que, no se le oculta a nadie, es muy difícil de materializar. La nomenklatura, que ya dirigía Argelia en los tiempos del FLN y lo sigue haciendo hoy, no está dispuesta a renunciar a sus privilegios políticos y económicos. Los diversos emires de esa nebulosa llamada Grupo Islámico Armado (GIA) no le tienen el menor aprecio a conceptos como los derechos humanos y la democracia multipartidista.

Así que, en nombre del realismo, París y Madrid intentan encontrarle virtudes a Zerual y a las elecciones de noviembre. Se recuerda que el general es uno de los miembros más dialogantes de la nomenklatura y se desea que, legitimado formalmente por una victoria electoral, pueda imponerse a sus compañeros más duros. Se lamenta que la loable iniciativa del contrato nacional de Roma muriera desde el momento mismo en que el poder argelino la rechazó como un contubernio despreciable. Se afirma en voz baja, para que no parezca un aval, que las elecciones de noviembre serán las primeras en la historia argelina en las que competirán varios candidatos a la jefatura del Estado. Y se deja caer que quizá a estos comicios puedan seguirle, el próximo año, unas legislativas verdaderamente multipartidistas.

Lo cierto es que Francia, antigua potencia colonial y lugar de residencia de cientos de miles de argelinos, está directamente afectada por la guerra de Argelia, y que, aunque menos, también lo está España, por obvias razones de vecindad geográfica y cultural. Y también es cierto que los consejos de franceses y españoles no son escuchados por los principales actores de la matanza. Y, sin embargo, hay que hacerse escuchar. ¿Puede conseguirse entrevistándose con Zerual? Inch'Alá.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de octubre de 1995