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Editorial:

Respiro económico

EN CONTRASTE con el horizonte nublado de la situación política, el conjunto de indicadores económicos ha ofrecido estos días un panorama bastante despejado. Hace años que no se daba al mismo tiempo una conjunción dé registros favorables en balanza de pagos, índice de precios, paro registrado y evolución del déficit público. Es de resaltar sobre todo la compatibilidad, tan rara en los últimos 20 años, de un ritmo aceptable de crecimiento con la reducción de los desequilibrios básicos tradicionales. Es cierto que el déficit comercial ha aumentado en un 29% -las importaciones crecen más -que las exportaciones, pese a que éstas mantienen un gran dinamismo-, pero las partidas que completan el registro de la balanza por cuenta corriente, y muy especialmente los ingresos por turismo, compensan ese desequilibrio comercial. Aun cuando este favorable comportamiento de los ingresos por servicios se atenúe en los próximos meses, no es previsible que a fin de año el déficit por Cuenta corriente de la balanza de pagos sea importante. Una menor, dependencia del capital exterior o un aumento de las reservas exteriores será el resultado previsible.

El indicador con un mejor comportamiento es el que recoge la evolución de los precios. El IPC del mes de agosto ha situado la tasa interanual en el 4,13%, igual a la existente en diciembre de 1994, que, a su vez fue la mejor desde que se mide esta variable. Por segundo pites consecutivo ese índice ha marcado deseen sos significativos desde el 5,1% registrado en junio. La reducción del IPC es más significativa por ir ,acompañada de u n descenso en el núcleo de componentes cuyos precios son menos volátiles: la inflación subyacente ha caído del 5,2% al 4,9%; todos los bienes que integran el índice han experimentado reducciones, con la excepción de los alimentos elaborados; significativa , es también la contención de los precios de los servicios desde el 5,5% en tasa interanual de julio al 4,7% actual.

El tercer indicador relevante es el del paro registrado. La reducción del paro registrado en casi 19.000 personas a lo largo del mes de agosto se inscribe en una tendencia positiva, aunque todavía a tenor de la magnitud y trascendencia de este desequilibrio. Es cada vez más evidente que, al igual que: ocurre en otras economías europeas, la evolución del mercado de, trabajo muestra una menor sensibilidad al crecimiento de la economía que en anteriores fases de expansión.

Con todo, el cuadro que hoy ofrece la economía española es propicio a la continuidad de las condiciones favorables al mercado de trabajo. Las empresas están más, sanas, crecen sus beneficios y Siguen fortaleciendo su estructura productiva a través de la inversión. Los desequilibrios crónicos de la economía, in cluido el déficit público, del, que también hubo ayer un buen registro, se presentan inmersos en una senda de clara corrección, que debería posibilitar el descenso de los tipos de interés al igual que en la mayoría de los países europeos.

Que el Banco de España venza esas cautelas que acaba de mostrar en la, subasta decenal de ayer, manteniendo el precio oficial del dinero al 9,25 de interés, dependerá en gran medida de la capacidad de la clase política para garantizar unos Presupuestos para 1996 compatibles con los objetivos de estabilidad y convergencia con los que la mayoría de los partidos políticos se dicen, comprometidos. Dirimir en el ámbito presupuestario los conflictos políticos que este país tiene planteados es un ejercicio de alto riesgo cuyos costes difícilmente podrán ser justificados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de septiembre de 1995