Huye a España un defensor de los derechos humanos colombiano

Hernando Valencia Villa, hasta el jueves pasado procurador (fiscal) delegado para los derechos humanos, renunció a su cargo y viajó el viernes precipitadamente a Madrid. Llamadas telefónicas con amenazas de muerte e investigaciones internas por presuntas irregularidades en la notificación de un fallo que ordenó la destitución del general Álvaro Velandia, comandante de la Tercera Brigada de Cali, hallado responsable de la desaparición y muerte, en 1987, de Nidia Erica Bautista, militante del Movimiento 19 de abril, han conducido a Valencia Villa a refugiarse en España.

No se trata de un caso de exilio político, pero alerta sobre el que puede ser el escenario más inmediato en materia de derechos humanos en Colombia, donde, según la Asociación de Familiares de Desaparecidos, hasta enero se contabilizaban 1.386 víctimas.

Amigos y compañeros del ex procurador delegado coinciden en señalar "un mayor enseñoreamiento" de los militares en medio de la crisis política. Las investigaciones por supuesta financiación con dinero del narcotráfico de la campaña electoral que le dio el triunfo a Ernesto Samper en 1994 han llevado al presidente a dar un giro a la derecha para mantenerse en el poder: declaración de estado de conmoción interior, a mediados de agosto, y ostensibles prebendas para el estamento militar.

Algunos equiparan el caso de Velandia al del general Contreras, jefe de la policía política chilena durante la dictadura de Pinochet. En julio, cuando estaban a punto de prescribir los términos de la investigación, ante infructuosas gestiones para notificarle personalmente a Velandia los cargos, Valencia Villa optó por divulgar la sanción de destitución. Era el primer caso en que la procuraduría fallaba sobre un alto mando en servicio activo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0002, 02 de septiembre de 1995.

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