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Cifras para un paisaje estéril

Dos posturas enfrentadas. Los trabajadores de Madrid ponen el grito en el cielo ante el aluvión de competencia barata. Los obreros emigrantes se agarran a lo que pueden. Pocos dudan en calificar de agónica la situación del campo en Castilla-La Mancha. En los últimos ocho años los 115.500 agricultores de la región se han quedado en la mitad a un ritmo sostenido de 100 bajas al mes. La Mancha es la cantera principal de obreros emigrantes a la capital, y la agricultura, un recurso tradicional que ya no sirve.

Francisco Borrego, responsable del sector de la construcción de UGT, es pesimista al evaluar el problema: "Cualquier día pasa algo; ya se están dando casos de obras en Vallecas en las que no se acepta más que a gente del barrio; los obreros de Madrid se han ganado unos derechos que ahora las empresas, cuando traen trabajadores de provincia, no respetan. Para ellos no existe el convenio". Andrés Robledillo, de CC OO, coincide: "Hemos retrocedido en los derechos de los trabajadores, pero comprendo a los que vienen de fuera".

"Sólo hay dos posibilidades: cobrar del paro o de la construcción en Madrid", replica a los sindicalistas Francisco, un conductor de autócares de Villafranca. Un torrente de cifras parece dispuesto a darle la razón. La sequía de los tres últimos años y el arranque de viñedos (cerca de 600 hectáreas perdidas de las 3.500 con que contaba el pueblo) son las primeras razones de la escuálida producción vinícola del pueblo. El azafrán, otro de los recursos históricos de la localidad, ha dejado de existir. En 1991, cuando ya se encontraba en declive, se recogieron 600 kilogramos. Este año se espera una producción no superior a los 50.

Lagunas secas

El alcalde, Jesús Alberca, que estrena cargo con el Partido Popular, apunta otro motivo para terminar de dibujar un panorama casi desolador. "Las lagunas están completamente secas". Los cerca de 125 chalés que las rodean eran un lugar de cita turístico extraordinario en la región. "Un total de 15 familias vivían antes del balneario y todos los bares y comercios de los veraneantes", añade.Ahora, la reserva ecológica, subsidiaria de las otras lagunas, las tablas de Daimiel, es un secarral sólo apto para guijarros y lagartos. "Creo que está claro y se puede entender la razón de este constante ir y venir. Sólo hay una decena de agricultores en Villafranca", comenta el edil.

Manuel Juárez, presidente de la Asociación de Jóvenes Agricultores de Toledo (Asaja). aporta su propia explicación al fenómeno: "En los 10 últimos años se han arrancado cerca de 40.000 hectáreas de viñedo en la provincia. Una hectárea tiene 22 jornadas de trabajo al año. Se han perdido, por tanto, cerca de 4.000 puestos de trabajo en La Mancha. Y esa región es la más afectada por la emigración".

Todos, en cualquier caso, tienen clara la razón de salir cada amanecer de su pueblo. "No hay otra, y de momento, no nos va mal", concluye Francisco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de septiembre de 1995