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El acuerdo de asociación, condicionado al de pesca

Hasta ayer ningún responsable comunitario reconocía de forma oficial una relación entre el acuerdo sectorial de pesca, que se negocia en la actualidad, y él de asociación, cuyas conversaciones se inician en otoño. Oficiosamente, la relación entre los dos convenios era indirecta. Pero ante la parálisis en la que se encuentran las negociaciones para cerrar el primero de ellos, Emma Bonino, precisó ayer de manera explícita, y por primera vez ante las cámaras, que "es bastante difícil un acuerdo de asociación sin que se cierre el de pesca".Desde el punto de vista de la Unión Europea (UE) esta posibilidad es "bastante difícil".Bonino recordó que es contraria a que el sector pesquero sea "rehén o víctima de otros acuerdos". La responsable europea no descarta que Marruecos tenga otra táctica. En todo caso, la UE difícilmente puede cerrar el acuerdo de asociación -"que es tan interesante para los marroquíes"- sin que se solucione el acuerdo de pesca -"que es tan interesante para la Unión"_

El último convenio de pesca, que concluyó el pasado 30 de abril, suponía unas compensaciones directas procedentes del presupuesto comunitario que sumaban 102 millones de ecus (unos 16.000 millones de pesetas) al año. La compensación del próximo acuerdo de pesca es una cifra aún por negociar pero difícilmente superará la del convenio anterior. La propuesta inicial de Rabat mantenía incluso el nivel de la ayuda anterior.

El acuerdo de asociación bilateral se enmarca en la política europea de acercamiento a su frontera sur. El Consejo Europeo de Cannes aprobó unas ayudas para el conjunto de la cuenca sur mediterránea por valor de unos 750.000 millones de pesetas. De esta cantidad, Rabat ya sabe que puede esperar en los próximos años ayudas para modernizar y liberalizar su economía por importe de 600 millones de ecus (unos 100.000 millones de pesetas), cifra que supera con creces las cantidades manejadas en el acuerdo de pesca.

Entre los países de la cuenca mediterránea, Túnez ha sido el primero en firmar estos nuevos acuerdos de asociación, e Israel el segundo. Las ayudas previstas en el futuro acuerdo con Marruecos (sin contar los créditos del Banco Europeo de Inversiones) suponen multiplicar por cuatro los cerca de 155 millones de ecus que Rabat percibió del presupuesto comunitario en los últimos protocolos financieros.

Pero antes de cerrar este acuerdo, las dos partes deberán negociar duramente las condiciones de entrada de los productos agrícolas marroquíes al mercado comunitario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de agosto de 1995