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GUERRA EN LOS BALCANES

España apoya el plan de EE UU para dividir Bosnia

Miguel González

Javier Solana, ministro español de Exteriores y presidente del Consejo de Ministros de la Unión Europea, expresó ayer su "gran sintonía" con la nueva iniciativa de EE UU para Bosnia, que intenta aprovechar la debilidad serbia y forzar la paz antes del invierno. Solana y el presidente Felipe González recibieron en La Moncloa a los emisarios de Clinton, el consejero de Seguridad Nacional Anthony Lake, y el subsecretario de Estado Peter Tarnoff, quienes ya han obtenido, el apoyo de Francia, el Reino Unido, Alemania e Italia, y hoy intentarán recabar los de Rusia y Turquía.

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Otra delegación de Estados Unidos, compuesta por el secretario de Estado adjunto, Richard Holbrooke, y el enviado especial de Washington a la ex Yugoslavia, Robert Frasure, partirá el lunes de Londres con destino a las tres capitales balcánicas en el conflicto: Zagreb, Sarajevo y Belgrado. El objetivo de Holbrooke y Frasure es afianzar sobre el terreno los avances diplomáticos que Lake y Tarnoff logren en las capitales europeas.El ministro Javier Solana, tras entrevistarse con los dos últimos ayer en madrid, no quiso ofrecer detalles sobre el plan norteamericano, pero indicó que en el racismo "no hay ideas extraordinariamente novedosas", sino que: integra en un conjunto las iniciativas que se han producido en los últimos meses, añadiéndoles el compromiso de las grandes potencias de realizar "un gran esfuerzo para la recuperación económica de la región" tras la firma de la paz.

Cambios sobre el terreno

Para el jefe de la diplomacia española, se trata de aprovechar los importantes cambios que se han producido sobre el terreno para dar en las próximas semanas, un impulso definitivo al proceso de paz. Los cambios a los que aludió Solana se refieren a la recuperación de la Krajina por parte de Croacia y a las divisiones en la cúpula dirigente de Pale -capital de los serbios de Bosnia-, entre el presidente Radovan Karadzic y el general Ratko MIadic, que podrían hacer comprender a los serbios de Bosnia, que hasta ahora han rechazado todas las iniciativas occidentales, que, les conviene más la paz que la guerra.El ministro español recordó que el éxodo de 150.000 serbios tras la caída de la Krajina supone la mayor catástrofe humanitaria desde el principio de la guerra e indicó que, durante la visita que realizará la próxima semana a la zona, insistirá ante las autoridades croatas en la necesidad de que permitan el regreso a sus hogares de los desplazados. Según publicó ayer Le Monde, el plan de EE UU amenaza a los serbios con el envío a Bosnia de una importante fuerza terrestre integrada por tropas musulmanas en auxilio del Gobierno de Sarajevo, así como con el levantamiento del embargo de armas a los bosnios y la realización de ataques aéreos de la Alianza Atlántica contra los dirigentes de Pale en el caso de que rechace de nuevo la propuesta de paz. El proyecto, agrega el diario francés, incluye la entrega a los serbios del enclave de Gorazde y la ampliación del corredor de Brcko a cambio de territorios en torno a Sarajevo.

Solana aseguró que en sus entrevistas con Lake y Tarnoff no se había hablado de mapas, pero recordó que el plan del Grupo de Contacto -integrado por Estados Unidos, Rusia, Francia, Reino Unido y Alemania- ya admitia el intercambio de territorios por acuerdo de las partes y respetando la proporción global de un 51% para los serbios y un 49% para croatas y musulmanes.

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El ministro rechazó con énfasis que el nuevo plan suponga el reparto del territorio de Bosnia-Herzegovina entre Croacia y Serbia. Solana reiteró, sin embargo, que el plan del Grupo de Contacto preveía "arreglos constitucionales" que permitirían a los serbios de Bosnia incorporarse a la nueva Yugoslavia con plazos y procedimientos aún por negociar y que también hay acuerdo para "aligerar" las sanciones a Belgrado a cambio del reconocimiento de Bosnia.

Solana subrayó en todo caso el compromiso de Estados Unidos para resolver el conflicto de acuerdo con sus socios europeos, que se ha materializado en el veto del presidente norteamericano, Bill Clinton, al levantamiento unilateral del embargo decidido por el Congreso e indicó que las próximas semanas son fundamentales para alcanzar un acuerdo pues, de lo contrario, "el cuarto invierno de la guerra será mucho más catastrófico que los anteriores".

En la misma. línea, el ministro alemán de Defensa, Volker Ruhe, declaró al diario Bild am Sonntag que la iniciativa norteamericana, que cuenta con el firme apoyo del Gobierno de Bonn, prevé la celebración de una cumbre entre los cinco países del Grupo de Contacto y los tres contendientes -Bosnia, Serbia y Croacia. La cumbre debería celebrarse durante las seis u ocho próximas semanas, "antes de que alguna de las partes intente mejorar su posición mediante acciones militares", con el objetivo de estabilizar la situación de los cascos azules de las Naciones Unidas de cara al próximo invierno.

Sobre la firma

Miguel González
Responsable de la información sobre diplomacia y política de defensa, Casa del Rey y Vox en EL PAÍS. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en 1982. Trabajó también en El Noticiero Universal, La Vanguardia y El Periódico de Cataluña. Experto en aprender.

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