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La nave 'Galileo' envía a Júpiter una sonda suicida en una operación crucial

Por primera vez entrarán científicos en el planeta gigante

Después de un viaje de 3.680 millones de kilómetros recorridos en seis años por el Sistema Solar, la nave espacial Galileo realizará mañana, a primera hora, la operación crucial de la misión: soltar una sonda suicida que entrará en la atmósfera del planeta Júpiter midiendo la temperatura, la composición, la presión, etcétera, antes de destruirse en las infernales condiciones del planeta gigante. Será el próximo 7 de diciembre y por primera vez un artefacto artificial entrará en el planeta gaseoso. Para entonces, la Galileo habrá alcanzado su destino en órbita de Júpiter para recibir los datos de la sonda y continuar su investigación del planeta y sus satélites durante dos años.

Mañana, a las 7.30, hora peninsular, la sonda se desprenderá de la Galileo y se dirigirá derecha a Júpiter. Pero los responsables, en el centro de control de Pasadena (California) no tendrán confirmación de que se ha producido la operación hasta 37 minutos después, el tiempo que tarda la radioseñal en recorrer los 650 millones de kilómetros que separan la nave de la Tierra. Si mañana falla, se podrá intentar de nuevo dentro de 50 días, pero cuanto más se retrase más dificil es.La Galileo está a 80 millones de kilómetros de Júpiter pero la separación de la sonda que se dirige hacia dentro tiene que realizarse ahora, a distancia suficiente para que la enorme gravedad del planeta no atrape también a la nave. La Galileo tiene que apartarse a tiempo para mantenerse a una distancia segura y situarse en órbita del planeta gigante. Será la primera nave que lo hace.

La sonda, de 340 kilos de peso, ha sido diseñada como una auténtica misión suicida y equipada para que, antes de destruirse, sus siete instrumentos científicos tomen todos los datos posibles durante una hora de penetración en la atmósfera de Júpiter. Atraída por la gravedad de éste, la sonda irá acelerándose, y cuando llegue a la capa más externa de nubes multicolores del planeta, habrá alcanzado una velocidad de 170.000 kilómetros por hora. Entonces, al entrar en las capas densas de gases, sufrirá una fuerte desaceleración. y tendrá que resistir una temperatura dos veces superior a la de la superficie del Sol. Los científicos del programa esperan que la sonda descienda unos 650 kilómetros por la atmósfera de Júpiter atravesando capas de helio e hidrógeno, sobre todo, cada vez más densas.

La misión Galileo, con un presupuesto de 120.000 millones de pesetas, sufrió retrasos y recortes, pero los científicos se llevaron el mayor disgusto cuando, tras el lanzamiento de la nave, no se desplegó la antena principal. Por ello, su capacidad de transmisión está menguada y logrará sólo un 70% de los objetivos planeados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de julio de 1995