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48º FESTIVAL DE CANNES

Fría acogida a 'Historias del Kronen'

Primera gran ovación para el recital de Emma Thompson en 'Carrington'

Si Historias del Kronen está rompiendo fronteras dentro del mercado español, su futuro eco en los circuitos internacionales es un misterio que acentúa el silencio que siguió a su proyección ante más de 2.000 críticos. La frialdad continuó en la rueda de prensa, a la que acudieron muy pocos periodistas no españoles, mientras un par de horas antes no cabía un alfiler ante la presencia de Emma Thompson y Jonathan Pryce, que borda una formidable actuación en el filme británico Carrington, del debutante Christopher Hampton.

Las -por lo general muy sintomáticas- reacciones del público-test que llena las sesiones dedicadas a la prensa internacional han sido hasta ahora, en el mejor de los casos, tibias ante prácticamente todas las películas en concurso. Ayer hubo tres, y una de ellas, la británica Carrington, rompió por fin el hielo y logró una gran ovación, originada por el trabajo del extraordinario dúo de rostros de dos virtuosos de su oficio: Emma Thompson -que supera aquí, por afrontar mayores dificultades, su memorable réplica a Anthony Hopkins en Lo que queda del día- y Jonathan Pryce, un veterano eterno actor de reparto, que da en este filme un enorme salto hacia las cúpulas de las cabeceras de los repartos.Gustó también To die for, filme fuera de competición dirigido por el norteamericano Gus van Sant, que logra remontar el lamentable tropezón que dio el año pasado con su vulgar e incluso deleznable trabajo en Even cowgirls get the blues y recuperar el crédito que le dieron sus cutres, pero imaginativas, audaces e inteligentes Malas noches y True story cowboy, y agradó, simplemente agradó, el caramelo sentimental dirigido por la belga Marion Hämsel titulado Between the devil. Es una bonita, lírica y dulce historia de amistad, o de amor casto, de un solitario y triste marinero irlandés -el magnífico Stephen Rea de Juegos de lágrimas-, adicto al opio y embarrancado en el puerto de Hong Kong, con una preciosa niña china, una mendiga de 10 años -la extraordinaria Lin Chu-, que con su simple presencia y su delicada manera de sobrevivir limpia e intacta en un basurero humano, cautiva, trastorna, redime y reorienta la turbulenta fuga de ese hombre a la deriva. Una pequeña preciosa película.

Amor loco

Pero lo mejor del día, y probablemente hasta el momento del concurso, es el aludido dúo entre dos incomparables cómicos británicos: Emma Thompson y Jonathan Pryce en Carrington, cuyo director, Christopher Hampton, hasta ahora un veterano y excelente guionista, es candidato por este trabajo al premio Cámara de Oro, a la mejor primera película.

Se narra en este buen filme el verídico y singular caso de amor loco entre la notable pintora Dora Carrington y el no menos notable escritor homosexual Lytton Strachey, dos pobladores de la fauna artística e intelectual inglesa de la época de entreguerras, que con su conducta fuera de norma y su obra de ruptura, provocación y agitación, fueron piedra de escándalo y formaron parte del exilio interior y de las cunetas sublevadas contra la caducidad, la sordidez y la hipocresía de la burguesía británica posvictoriana.

El guión del propio Hampton, con diálogos de extraordinaria brillantez, da pie a que Emma Thompson y Jonathan Pryce organicen un espectacular e inolvidable recital de réplicas y contrarréplicas de incontenible ingenio, correctamente convertidas en imágenes y en secuencia por un director debutante, que como tal balbucea y a veces pierde las riendas de la cadencia, pero que tiene mirada penetrante y humilde, lo que de por sí es una garantía de solvencia dentro del empacho de egomanías que invade el cine europeo y daña irreparablemente su salud. Un director que nace maduro, generoso y nada inclinado a fingir estilo ni a vulnerar la libertad - que Jean Renoir consideraba sagrada- del actor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de mayo de 1995