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CONFLICTO PESQUERO

S. de Compostela / Luxemburgo

Canadá volvió a ambientar ayer las negociaciones pesqueras con un acoso de madrugada a la flota española. Dos buques gallegos denunciaron un intento de agresión de patrulleras canadienses. Mientras, el Reino Unido volvía a desmarcarse de la solidaridad comunitaria, aunque los Quince aprobaron ayer una cuota de fletán de 18.630 toneladas para este año, que respalda la postura de España que rechazó la posibilidad de establecer una cuota para. Europa de 10.000 toneladas, tal y como se perfilaba en las negociaciones UE-Canadá. Unas 5.000 personas, en su inmensa mayoría procedentes de Vigo, se manifestaron ayer en Madrid ante la embajada de Canadá.

La UE apoya la propuesta de pesca española tras el nuevo acoso de Canadá a dos pesqueros

Las patrulleras canadienses volvieron a hostigar ayer a los pesqueros españoles. Uno de los barcos perdió la mitad de su aparejo en la maniobra para zafarse del acoso. El presidente de la Comisión Jacques Santer, decidió condenar la acción canadiense y volver a fijar en 18.630 toneladas el número de capturas de fletán para la UE sobre un total de 27.000 4nuales que se habían previsto inicialmente y no las 10.000 que pide Canadá. De ellas, España pescaría en tomo a 15.000. El capitán del pesquero valoró en cuatro millones de pesetas los desperfectos causados. El incidente se produjo sobre la una de la madrugada hora española a unas 230 millas de la costa, cuando dos patrulleras canadienses rodearon al buque Ana María Gandán en un intento de picar sus redes, según los marineros españoles. El barco pidió ayuda a otros pesqueros ya que la embarcación de la Armada Serviola estaba lejos.

Uno de los congeladores que acudió a la llamada de ayuda, el José Antonio Nores, fue sorprendido por otra patrullera canadiense, en medio de una fuerte tormenta y sin casi visibilidad. "Vinieron otra vez en plan pirata", relató Manuel Pesqueira, capitán del barco, "los ví acercarse en el radar hasta que se nos pusieron a popa, rozándonos".

Maniobra muy peligrosa

El acoso continuó durante hora y media: "Sólo se fueron cuando se abrió la niebla para que no pudiésemos identificarlos". Sin embargo, el Ana María Gandón logró salir indemne.

El incidente provocó la queja del presidente de la Comisión, Jacques Santer, ante Canadá y la llamada del comisario de Relaciones Comerciales, Leon Brittan al embajador canadiense en Bruselas, Jacques Roy, quien afirmó que se trató de un "incidente involuntario". En España, el vicepresidente del Gobierno, Narcis Serra, habló de "nueva provocación" y afirmó que España mantendrá su postura de firmeza. El PP solicitó la suspensión de las conversaciones UE-Canadá y el presidente del Gobierno, Felipe González, contestó a la petición de los pescadores de que se envíen más patrulleras recordando que el conflicto "no es militar". González salió del pago de las críticas que se vierten contra el Gobierno por su debilidad en la negociación asegurando que en Portugal la oposición pide al Gobierno de su país que sean "tan duros" como España.

En Europa se tomaron nuevos derroteros y el Consejo de Ministros de Pesca, reunido en Luxemburgo, acordó la cuota autónoma de 18.630 toneladas de fletán para 1995, lo que refrenda la postura española frente alas 10.000 toneladas perfiladas en las negociaciones. Londres votó en contra, aunque no paralizó la decisión, que no requería unanimidad. El ministro español, Luis Atienza, valoró la cuota como "positiva de Cara a las negociaciones", pero no pudo contener un "yo soy pesimista" sobre el futuro de las mismas.

Londres volvió a mostrar insolidaridad. Boicoteó una declaración condenatoria de los nuevos atentados canadienses que debía suscribir el Consejo de Pesca y requería la unanimidad. Atienza criticó la actitud británica y dijo que España lo tendrá en cuenta cuando se pida la solidaridad a España por otras cuestiones.

"La ruptura de la solidaridad tiene un trasfondo político serio, que va mucho más allá de la cuestión pesquera, es un intento deliberado de debilitar la posición europea", comentó el ministro español. Al final, la declaración la suscribió -con el apoyo de la Comisión y de los catorce restantes- la presidencia de turno, francesa. El texto "condena las últimas acciones unilaterales" contra los barcos europeos por violar Ias reglas del derecho internacional".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de abril de 1995

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