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CARTAS AL DIRECTOR

Histórico bochorno

Es verdad que la gente que no vive en Euskadi no entiende lo que pasa aquí. Pero eso no es lo peor. Tampoco lo entiendo yo y llevo los 30 años de mi vida en este país, región, territorio histórico o como se llame -¿a quién le importa?-.Yo hablo de convivencia, de la ancianita dulce que vota a Heri Batasuna, del cura que da cobertura a los terroristas, del jovencillo que has visto crecer deprisa, ansioso por apuntarse a las juventudes de Jarrai, del panadero que te reserva el pan y procura que algún día le acabes comprando también el Egin, de ese fontanero tan eficaz y amistoso apuntado al sindicato LAB.

Sabes que sus ideas no aguantan dos vacunas de sentido común, pero las rechazan.

En público rehúsan la discusión, y si les arrinconas dialécticamente reniegan de la violencia con alguna coletilla ambigua por la que se les ve el plumero. Piden libertades que existen y ven confabulaciones que no existen. Si no les das la razón eres un fascista y sí se la das ya eres de los suyos sin pedirlo, te suben al tren a toda leche.

¿Quién quiere matarnos? ¿Quién es su enemigo? ¿Dónde están esos fantasmas? El caso GAL sacude al Congreso, a la judicatura, a la sociedad, demostrando que no hay conjura contra ellos, y matan a Ordóñez.

Los votantes de HB se duelen de su asesinato como el que más, y seguirán votando a los fanáticos. ¿Qué hubiera sido de ellos si la depuración democrática de responsabilidades en el GAL les deja sin enemigos y con 900 ridículos y absurdos cadáveres sobre la mesa y con todo un entramado social organizado para combatir contra la nada?

La cercanía de ese sangriento e histórico bochorno es lo que ha matado a Ordóñez.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de febrero de 1995