Un hospital público coruñés y un suministrador de aparatos se culpan de graves fallos de anestesia

Una dosis excesiva produjo estado de coma a una paciente y parada cardiaca a otra

El centro hospitalario público Juan Canalejo de La Coruña y Dräger Hispania, la empresa suministradora de un vaporizador de anestesia, que falló en dos ocasiones los pasados días en un quirófano, ahora cerrado, se culpan mutuamente de estos fallos. La sobredosis de anestesia causó un estado de coma a una paciente y una parada cardiaca a otra. El centro médico afirma que un técnico de Drägar supevisó el aparato después de la primera operación sin hallar nada anómalo, extremo que desmiente la empresa. Y también, que estudia emprender acciones legales contra esta.

María José B. V., de 26 años, vecina de Arteixo (La Coruña) estaba siendo operada el pasado martes en el quirófano número 1 del Materno-Infantil Teresa Herrera, perteneciente al hospital Juan Canalejo del Servicio Galego de Saude, cuando la responsable de controlar su estado advirtió que bajaba su ritmo cardiaco hasta 35 pulsaciones por minuto. El equipo médico logró hacerle superar la parada cardiaca y finalizar la operación, pero María José permaneció en coma durante dos días a causa del edema cerebral producido por insuficiencia de oxígeno. Ahora está en un estado de "estupor comatoso" y los neurólogos del centro consideran que "habrá que esperar varios meses para saber si le han quedado secuelas". De forma oficiosa, fuentes de la sanidad pública han comentado que "esperamos lograr que recupere un nivel aceptable de calidad de vida".Al día siguiente, el quirófano número 1 no funcionó para que el coordinador del servicio de anestesia, doctor Villanes, realizase una investigación médica y un responsable de Dräger una inspección técnica. "No se detectó nada anómalo y se nos confirmó que el aparato funcionaba correctamente, por lo que lo sucedido el día anterior se atribuyó a una reacción alérgica de la paciente" ha señalado ayer el director del hospital, Pedro Soler.

El día 28 se realizaron en ese quirófano cuatro operaciones. En una de ellas, el ritmo cardiaco de Josefina V. B., de 26 anos, comenzó también a bajar. Sufrió una fibrilación de la que se recuperó mediante un masaje cardiaco. Ya ha sido dada de alta en reanimación y está en condiciones de abandonar el hospital. De momento, ni su familia ni a e a otra paciente afectada han manifestado intención de presentar querellas.

Fue entonces cuando se descubrió que el vaporizador suministraba "hasta 10 o 20 veces más gases anestesiantes de lo quemarcaba" según Soler. La última revisión preventiva del aparato se había realizado el pasado 15 de diciembre.

"Nuestros quirófanos cuentan con todo el equipamiento exigible y más" ha recalcado Soler, "y cuentan con un pulsioxímetro para medir la saturación de oxígeno que estaba correctamente colocado".

Sin datos oficiales

El. gerente y el jefe del servicio técnico de Dräger tenían, previsto reunirse en la tarde de ayer con los responsables del Materno-Infantil. Fuentes de la empresa no quisieron dar "una versión oficial" sobre el tema hasta que tengamos todos los datos, lo que no será por lo menos antes del miércoles". Sin embargo, el director financiero de la empresa, Miguel López, comentó que no tenían confirmación oficial de que aquellos días se hubiese producido una llamada del centro médico. "Sí estaba un técnico en el hospital el día 26, pero en otro quirófano y revisando otro aparato" explicó. "Sabemos que ha pasado, pero insisto en que queremos tener antes los datos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 02 de enero de 1995.

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