LAS CUENTAS DEL PP

Naseiro asegura que no pidió "una sola peseta" a empresa alguna para financiar al Partido Popular

Rosendo Naseiro, tesorero del PP desde enero de 1989 hasta abril de 1990, cuando estalló el escándalo que lleva su nombre, aseguró ayer en el Congreso que no pidió "a ninguna persona o empresa una sola peseta para financiar" a su partido. Naseiro negó validez a las cintas de sus conversaciones con ti concejal popular en Valencia Salvador Palop, ya que fueron anuladas por el Supremo; a la declaración que prestó ante el juez Manglano, al que calificó de "miserable", pues estaba "destrozado fisica y psíquicamente": al documento inculpatorio contra él que aprobó su propio partido, que dijo no haber leído, y a los informes del Tribunal de Cuentas, porque intervino un técnico que fue sustituido por "manifiesta animadversión" hacia el PP.

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Cinco horas duró la comparecencia de Naseiro ante la Comisión sobre Financiación de los Partidos Políticos, a la que acudió acompañado de su hija y de varios parlamentarios del PP, con dos interrupciones de 10 minutos motivadas por su delicada salud. Naseiro presentó un certificado que acreditaba haber sido operado del corazón el pasado 21 de septiembre, pero expresó su deseo de declarar, pese a que se lo desaconsejaron los médicos, por "respeto al Parlamento". Tras la comparecencia, declaró que se había reunido con Aznar no hace muchos días".Cuando el portavoz socialista empezó a preguntarle por el de nominado caso Naseiro, de su puesta petición de comisiones a cambio de adjudicaciones, de obras, el compareciente replicó que el asunto "está concluido, sentenciado, anulado y no se puede seguir hablando de él".

Fernando Gimeno, del PSOE, le recordó que la decisión del Tribunal Supremo, de julio de 1992, que declaró nulas las pruebas, acabó con la vía judicial, pero no con la política.

A preguntas de dicho diputado, Naseiro admitió que, según los estatutos del PP, el responsable de finanzas dependía directamente del presidente, cargo que ocuparon Manuel Fraga y José María Aznar durante su etapa, pero dijo que se limitaba a informarles de los "grandes números" del partido y gozaba de autonomía en la gestión diaria.

Naseiro tuvo palabras de elogio hacia Fraga, de quien dijo que "50 años de servicio a España acreditan su honradez", pero no quiso responsabilizarse de la gestión económica de sus antecesores y sucesores ni de lo que hicieran los tesoreros terroriales cuando controlaba las finanzas.

Aunque todos los portavoces evitaron referirse a las polémicas cintas, tampoco pudieron preguntarle por la declaración que hizo el 13 de abril de 1990 ante el juez de intrucción de Valencia Luis Manglano, pues aseguró no recordar el 90% de lo que dijo.

Ante los repetidos intentos del diputado de IU Felipe Alcaraz por recordársela, leyéndole pasajes de la misma, optó por descalificarla, asegurando que "estaba destrozado", tras haber permanecido encerrado cinco días "en una mazmorra", que fue víctima "de un atropello" y que "hubiera, firmado lo que fuera" para salir en libertad.

Naseiro tuvo palabras durísimas hacia Manglano, al que calificó de "miserable" y le atribuyó animosidad personal contra él, debido a su condición de "hombre de derechas" y la supuesta ideología izquierdista del juez. Incluso insinuó que pudo manipular su declaración: "No me fío para nada hasta de lo que escribiera el señor Manglano", dijo.

Tampoco corrieron mejor suerte los intentos por apoyar las preguntas en el informe sobre el caso que elaboró en 1990 el dirigente popular Alberto Ruíz-Gallardón y aprobó la dirección del partido, en el que se le acusaba de "consentir la realización por Salvador Palop de conversaciones encaminadas a conseguir aportaciones no finalistas de determinadas empresas" y de "permitir la participación en labores de tesorería" de personas ajenas al equipo financiero del PP.

Naseiro dijo que los autores del informe se equivocaron en este punto, aunque aseguró no haberlo leído, ante la incredulidad de los comisionados, y en todo caso lo dio "por bien hecho", ya que el PP "se vio obligado a hacer algo" ante sucesos "tan espectaculares y graves", dada la negativa del PSOE a crear una comisión de investigación en el Congreso.

Respecto a las contradicciones entre los informes del Tribunal de Cuentas sobre la contabilidad de su partido en 1989 y las cuentas de las elecciones gallegas de ese año, dijo que no podía explicarlas, pero que, "si [el PP] se excedió en un poco de dinero [del máximo legal], no sería financiación irregular". Cuando Pilar Rahola, del Grupo Mixto, le recordó que se trata de un delito electoral, replicó: "Ilegalidades podemos cometerlas todos".

De todas las afirmaciones de Naseiro, la que más sorprendió fue que la situación económica del PP era "desahogada", por lo que no precisaba donativos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0016, 16 de diciembre de 1994.

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