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EL FUTURO DE EUROPA

La lucha contra el paro enfrenta en Essen a liberales y socialdemócratas

Essen Socialdemócratas y liberales enfrentaron ayer sus recetas para fomentar el empleo en Europa. Pugna discreta,, pero áspera. "Hagamos una declaración contra el club de los ecofines" (los ministros de Economía y Finanzas de la UE), propuso en la reunión socialista previa a la cumbre el primer ministro danés, Poul Rasmussen.

Y es que el Consejo Europeo discutió ayer dos documentos sobre el fomento del empleo bastante contradictorios. El ministro alemán, Theo Waigel, defendió el del Ecofin, de ortodoxia liberal, que postula dos medidas polémicas -aunque a aplicar "según la situación de cada país"-: replantear el salario mínimo y reducir los períodos del seguro de desempleo. Unos recortes sociales "que no son necesarios en España", reiteró Pedro Solbes. Otras de sus propuestas -flexibilidad salarial, mejora de la formación-, no generan debate. John Major se alineó con esta posición y se felicitó porque estas ideas se abran camino".

Enfrente, el presidente de la Comisión, Jacques Delors, calculó que en el año 2000 el desempleo habrá bajado sólo al 7% - desde el 10,7% actual, 17 millones de parados-, y sólo si las economías crecen al 3,4% anual. "El crecimiento por sí sólo no reducirá sustancialmente el desempleo",, insistió. Por eso reclamó políticas activas de fomento del empleo. Entre ellas, iguales beneficios fiscales para la inversión en capital humano que para las otras, y que el menor ingreso resultante de reducir los costes laborales indirectos se supla con la ecotasa sobre las emisiones de dióxido de carbono. Una rebaja de los costes indirectos equivalente al 1% del PIB financiada con la ecotasa, supondría un incremento del empleo del 1%, y del 2,2% en las capas menos cualificadas, contra menos del 0,7% si se financiara por otras vías.

Sabios en competitividad

Delors propuso establecer un Consejo de la Competitividad, de seis sabios, y que los socios europeos examinen anualmente sus resultados en empleo, al igual que lo hacen sobre su déficit público, lo que elevaría la lucha contra el desempleo a categoría política. Albert Reynolds (Irlanda), Poul Rasmussen y Jean Luc Dehaene (Bégica) apoyaron estas tesis. Dehaene pidió que el texto de la Comisión se convirtiera en el documento base. Édouard Balladur apoyó "en líneas generales" el documento de su posible futuro rival, pero dijo que a la ecotasa le faltaba "rnadurar". Y reclamó aumentar Ios 300.000 millones de pesetas anuales presupuestados por la UE para las grandes redes de transporte, lo que aplaudió Dehaene. Ambos tenían en mente su proyecto de Tren de Gran Velocidad. ¿Cuál de los dos documentos se impondrá hoy? Waigel propuso que el del Ecofin, y que el de la Comisión se remitiera simplemente a los ministros de Trabajo. Tuvo apoyos, entre ellos el de Felipe González.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de diciembre de 1994