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EL FUTURO DE EUROPA

Los Doce recogen velas y dejan de hablar de una inminente retirada de Bosnia

I. C. / X. V.-F. Después de proferir veladas amenazas sobre su retirada de Bosnia, los Estados de la Unión Europea (UE) con tropas en la antigua república yugoslava recogieron ayer velas para evitar torpedear con declaraciones intempestivas los últimos esfuerzos diplomáticos que pueda llevar a cabo el llamado grupo de contacto para que los beligerantes negocien. "Con tanto hablar de retirada se minan los esfuerzos para establecer la paz", advirtió el secretario del Foreign Office, Douglas Hurd, al iniciar ayer la cumbre con la que concluye la presidencia alemana -de la Unión Europea (UE).

Los primeros días de la semana, el ministro francés de Exteriores y el británico de Defensa dejaron caer que se acercaba la hora para las fuerzas de la ONU de marcharse de Bosnia, pero a finales de la misma semana Hurd insistía en Essen en que "de momento nadie está pensando en retirarse". "Ninguna hipótesis está descartada, pero nuestra prioridad es lograr una solución negociada", añadía Jean Musitelli, portavoz de la presidencia francesa. "Italia está en contra porque el conflicto sería entonces más áspero", concluyó el ministro italiano, Antonio Martino."Sólo", explicó Javier Solana, titular de Exteriores español, "si dejan de ser útiles" en la distribución de la ayuda humanitaria "o si el riesgo que corren se hace insoportable" podrían no mantenerse allí las tropas. Todavía no se han producido esas circunstancias, "luego nuestra voluntad es que continúen allí".

Embargo de armas

Los líderes europeos que asisten a la cumbre y los jefes de su diplomacia que les acompañan dedicaron parte de sus debates a Bosnia, pero se esforzaron por no polemizar. Para no ahondar las divergencias, el anfitrión de la reunión, el alemán Helmut Kohl, prometió no volver a sugerir, como lo hizo en junio de 1993 en Copenhague, que se levante el embargo de venta de armas a Bosnia, una reivindicación de los musulmanes bosnios. Tal decisión provocaría una salida inmediata de los cascos azules.

Dolido por las críticas que suscita, especialmente en su país, la actuación de los occidentales en Bosnia, el presidente François Mitterrand hizo en la cena una cerrada defensa de la política seguida hasta ahora. "Ninguno de los que nos critican", subrayó, "se atreve a proponer una política alternativa". Además, "es catastrófico hacer creer que se puede hacer otra labor que no sea humanitaria". "Hay que explicar a la opinión pública que enviar soldados (que no sean cascos azules) es enfrascarse en una guerra en los Balcanes". "¿Quién entre ustedes está dispuesto a enviar soldados para hacer la guerra?". "Francia no lo hará", añadió, y, a juzgar por las intervenciones de los demás comensales, ninguno lo está.

A pesar de su empeño en atajar los rumores sobre una retirada este invierno de Bosnia, Hurd y portavoces de la delegación francesa agredecieron en Essen la disposición de EEUU a enviar hasta 25.000 soldados para proteger la salida de las tropas de la ONU. Ningún miembro del séquito del presidente Felipe González dijo nada, pero el embajador de España ante la Alianza Atlántica, Carlos Miranda, sí celebró, Conjuntamente con sus homólogos, la oferta norteamericana.

Deseosos de cerrar filas, los Doce aprobarán hoy una declaración manifestando su apoyo al proceso negociador impulsado por el Grupo de Contacto (EE UU, Rusia, Francia, Reino Unido y Alemania) y exgiendo que los convoyes humanitarios puedan circular sin restricciones. "Vamos a preparar un texto fuerte", prometió el canciller Kohl al final de la velada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de diciembre de 1994

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