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Delors rectifica y apoyará a España sobre la pesca porque "el chantaje" sería incumplir el acuerdo

Jacques Delors rectifico ayer, y a fondo. Lo hizo en la reunión de los dirigentes socialistas europeos previa a la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE), en la ciudad alemana de Essen. El presidente de la Comisión afirmó que "el chantaje" lo hacen "quienes, quieren destruir la Política Común de Pesca (PCP) [es decir, el Reino Unido] y no cumplir los compromisos con España y Portugal". El presidente del Gobierno español, Felipe González, a su lado, respiró. Pendientes de la ratificación española a la ampliación nórdica, los dirigentes comunitarios discutirán de empleo, Europol y consagrarán las relaciones con el Este y el Mediterráneo.

El presidente del Gobierno aseguró que en la cumbre sólo "recordará que debe cumplirse el compromiso de marzo, que tiene Plena vigencia jurídica y política". Ese acuerdo implicaba que España y Portugal adelanten, del 2003 a 1996, su integración en la PCP. Ello debe instrumentarse técnicamente en este año. Londres se resiste, porque no quiere que se aumenten los controles sobre. su flota. Y Dublín teme una invasión española en el caladero del Irish box.

González procura no levantar expectativas, sobre una resolución del conflicto en Essen. "La solución técnica corresponde al consejo de pesca" de los días 19 y 20, recordó. Pero se está moviendo para lograr algún gesto e impedir sorpresas. Hoy, quizá al mediodía, hará un aparte con el canciller Helmut Kohl.

Respaldo de Aznar También el líder del Partido Popular, José María Aznar, aprovechó ayer la reunión de los dirigentes del PPE en Bruselas,para presionar. "España pide únicamente que se cumplan los compromisos", afirmó. "González no sólo cuenta con mi repaldo personal, no sólo con el del PP, sino también con el de todo el Parlamento". Y recordó que la proposición no de ley sobre el asunto fue presentada por el PP.

La rectificación de Delors le viene a la política exterior española como anillo al dedo. El miércoles había englobado la actitud española dentro de las estrategias de "toma de rehenes", aunque suavizara su crítica exigiendo que "lo que fue prometido debe ser mantenido". Ayer se sumó a la afirmación de González y, a preguntas de EL PAÍS, detalló que se refería a los compromisos de marzo: "Sí, absolutamente. Cuando negociamos la ampliación me comprometí solemnemente a que las promesas hechas a España debían mantenerse y los compromisos deben cumplirse antes de fin de año". "Es ése el chantaje, el de quienes quieren destruir nuestra PCP y no cumplir los compromisos con España y Portugal", remató.

El gran tema de la cumbre es, sin embargo, la aprobación de la estrategia de ampliación al Este y la aproximación mediterránea: la actual asociación de los pecos. (Polonia, Hungría, República Checa, Eslovaquia y Rumania y Bulgaria) culminará en 1998 en una zona de libre cambio industrial y el diálogo estructurado -presencia en consejos de la UE- debería consolidar las incipientes democracias y abocar a la ampliación. Al estudio del ¡mpacto de la adhesión en la política agrícola común -que será muy alto- se dedicará en 1995 un Libro Blanco. Las aproximaciones al Este y al Sur deben hacerse "en equilibrio", como dijo Delors, porque para el Sur se prevé también una amplia zona de libre cambio. "Los acuerdos son de la misma calidad e intensidad" para Este y Sur, salvo que para el Norte de Africa "no contemplan la adhesión a la UE", reiteró. También se debería aprobar el proyecto de mercado común de 560 millones de consumidores con Mercosur.

La ampliación al Este no presenta más que dos posibles polémicas. Una, que alguien pretenda cifrar ya las ayudas, en cuyo caso España y Francia reaccionarán exigiendo cantidades precisas para el Sur. Otra, la propuesta de "acumulación total de reglas de origen". Los pecos serían el coladero en la UE de las materias primas textiles o las piezas de automóviles del sureste asiático en la UE.

En política de empleo, la gran incógnita es si la Comisión sacará adelante su pnopuesta de cinco grandes directrices y si los jefes de Gobierno se avendrán a pasar una evaluación anual de su cumplir miento. ¿'Eso significa", manifestó Delors, "dar al empleo el mismo nivel político que a la política macroeconómica", lo que naturalmente despierta recelos entre los titulares de Economía. Y en las re des transeuropeas, habrá que ver si Bélgica, Francia, Reino Unido y Alemania logran acaparar los cerca de 300.000 millones de pesetas presupuestados por la UE para cinco años para el tren de alta ve locidad que debe enlazarles. No dejarían un. centavo a los demás.

El Europol, (el FBI de la UE), enfrenta a Francia y Alemania. París quiere que toda la información sea accesible a todos los Estados miembros, y Alemania garantizar la confidencialidad de la información no tratada. España apoya a Francia porque ésta defendió incorporar el terrorismo como elemento básico de la nueva agencia, "descolocando a todos", según fuentes diplomáticas, porque Francia es la más afectada por las secuelas del terrorismo español.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de diciembre de 1994

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