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Aratat culpa a Rabin en Madrid del retraso de los comicios palestinos

Yasir Arafat e Isaac Rabin descubrieron en Madrid un enemigo común: Irán. El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y el primer ministro israelí acusaron al régimen de Teherán de intentar torpedear el proceso de paz, pero se culparon mutuamente del retraso en la celebración de elecciones en Cisjordania y Gaza.

Al jefe del Gobierno español, Felipe González, le habría gustado comparecer ante los medios de comunicación flanqueado por sus dos huéspedes, Arafat y Rabin, pero, a causa de las reticencias del primer ministro israelí, tuvo que hacerlo primero con uno y después con el otro.Los tres acudieron después por separado, pero con sus esposas, al palacio de la Zarzuela para almorzar con el Rey, justo antes de viajar a Oviedo -Rabin en un avión israelí y Arafat en uno de la Fuerza Aérea española- para recoger el premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, "el galardón más prestigioso del mundo latino", según el primer ministro hebreo.

Hasta ahora hablaba de una potencia extranjera que alentaba los incidentes, pero ayer Arafat no se anduvo por las ramas: detrás de los disturbios de Gaza, en los que hace una semana resultaron muertas 12 personas, está Irán.

Las recientes declaraciones del hoyatoleslam Alí Akbar Mostachemi, aseguró, "ponen de relieve la dimensión de la conspiración iraní y su implicación en los incidentes" para desestabilizar a la autoridad palestina.

Se refería, probablemente, a una entrevista publicada en el diario Jahan-e-Eslam de Teherán en la que el dignatario religioso iraní acusaba a Arafat, Rabin y el presidente norteamericano, Bill Clinton, de la matanza de Gaza y, en nombre del islam, pedía para ellos la pena de muerte. Aunque no lo recordó ayer, el líder palestino reprocha a Irán financiar a las organizaciones palestinas integristas (Hamás y Yihad Islámica).

Poco después, Rabin secundó los ataques de Arafat contra los islamistas radicales. "Llevan a cabo ataques terroristas contra los israelíes, no sólo para matar a israelíes sino para matar el proceso de paz ( ... )". Constituyen una posible amenaza incluso para los países islámicos moderados", advirtió pensando, probablemente, en Arabia Saudí, que también los ha financiado. A solas con González, mientras bebía té, el jefe del Ejecutivo israelí no dudó en afirmar que, ahora que Siria se adentra por la senda de la paz, Irán es el peor enemigo de su país.

Después de arremeter conjuntamente contra el régimen iraní se reprocharon, en cambio, la tardanza en celebrar unas elecciones, previstas en principio para julio pasado en CisJordania y Gaza, pero que siguen sin tener fecha.

Arafat acusó a Israel de retrasar el proceso que debe culminar "lo antes posible". Para ello es "necesaria previamente una retirada de las tropas de lsrael" de los núcleos urbanos de Cisjordania, de forma que los palestinos no voten a la sombra de los fusiles del Ejército de ocupación.

Rabín se mostró de acuerdo con que los palestinos tienen que acudir a las urnas, pero eludió cualquier responsabilidad en el aplazamiento: "Es asunto suyo". "Hemos decidido hasta ahora", prosiguió, "que como las elecciones están vinculadas con el redespliegue de las fuerzas israelíes fuera de los centros de población es un asunto que no puede ser abordado por sí solo".

Observadores españoles

Tras recibir el premio por haber hecho las paces, Afafat y Rabin tenían previsto celebrar una entrevista en Oviedo dedicada casi monográficamente a las elecciones, pero la negociación formal se reanudará el lunes. González, por su parte, se mostró a favor de enviar observadores españoles al proceso electoral.

Por una vez, Arafat no pidió dinero a sus interlocutores, pero si se quejó de que la ayuda internacional llegaba con cuentagotas a la Autoridad Nacional Palestina. "Tenemos grandes necesidades", subrayó. El primer ministro le volvió a dar la razón. Lamentó que "no hayan sido transferidas cantidades suficientes de dinero" a Gaza y Jericó. Y abogó porque los capitales "sean facilitados lo más rápidamente posible". González se comprometió a pedir a sus socios de la Unión Europea, en la cumbre de Essen de diciembre, que agilicen sus entregas.

El primer ministro israelí y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina mantuvieron una entrevista anoche tras la entrega de los premios Príncipe de Asturias, informa Ramón Lobo. La reunión de Rabiri y Arafat se celebró en una sala próxima al Patio de los Gatos del hotel Reconquista de Oviedo. Estuvieron a solas y cara a cara, sin intérpretes ni delegados. Durante 45 minutos repasaron los graves acontecimientos vividos la pasada semana en Gaza, donde hoy hace siete días 12 personas resultaron muertas durante los choques entre manifestantes del movimiento integrista Hamás y la policía palestina. A la salida del encuentro Rabin dijo lacónicamente: "Negociaremos la próxima semana, pero ahora no tengo nada más que añadir". Arafat, por su parte, fue igualmente parco: "Ha sido una reunión positiva y fructífera". Eso fue todo.

Más información en las páginas 24 y 25

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de noviembre de 1994

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