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Muere el galán mas natural del cine español

El actor Alberto Closas falleció en Madrid a los 72 años de un cáncer de pulmón

Alberto Closas, el galán por antonomasia del cine y del teatro español, falleció ayer a mediodía en Madrid a la edad de 72 años a causa de un cáncer de pulmón. Había nacido en Barcelona el 3 de octubre de 1921. Terminada la guerra civil se vio obligado a emigrar siguiendo a su familia -su padre era un alto funcionario de la Generalitat catalana- recalando primero en París y después en Buenos Aires, donde se inició en el teatro de la mano de Margarita Xirgu. En 1955 regresó a España y al poco tiempo se había convertido en el rostro más natural y elegante del cine español

Alberto Closas falleció ayer en la Clínica Nuestra Señora de las Américas, de Madrid, poco después del mediodía, rodeado de su familia, entre la que se encontraban sus cinco hijos; Alejandra, Alberto, Jaime, Marisa y Catalina. Sólo faltaba su hombre de confianza y mano derecha durante más de 40 años, al que todo el mundo conoce por Rafaelito, y que se encontraba de viaje en ese momento. Por la noche los restos mortales del actor fueron trasladados al tanatorio de la M30, desde el cual partirá hoy a las 12.45 al Cementerio de la Almudena, donde será incinerado, tal y como era su deseo.Su iniciación a las tablas llegó de mano de la actriz española Margarita Xirgu, a cuya escuela dramática de Chile acudió el joven Closas. Debió aprender con rapidez, ya que con ella debutó como actor en obras clásicas de la época, como Los árboles mueren de pie o La dama del alba, de Alejandro Casona. Su éxito le abrió enseguida las puertas del cine, especialidad en la que obtuvo rápidamente un premio por su trabajo en La danza del fuego. Desde 1949 se le había autorizado a volver a España, pero no lo hizo hasta 1955. Su primer trabajo fue nada menos que el papel de protagonista en Muerte de un ciclista, de Juan Antonio Bardem, una de las películas claves del cine español. Sus dotes de actor y su gran presencia física -1,81 de estatura, ojos verdes y rasgos angulosos-, junto a su estilo desenfadado y un tanto irónico, le permitieron alternar todo tipo de papeles, desde el atribulado padre de familia numerosa, en La gran familia y sus secuelas, hasta papeles clásicos de galán, seduciendo a las bellezas de la época como Lucía Bosé o Analía Gadé.

A continuación encadenó, uno tras otro, una serie de títulos clásicos de la cinematografía hispana; desde El pasado acusa hasta Una muchachita de Valladolid, pasando por El baile o la trilogía de La gran familia. Trabajó en un total de 38 películas, simultaneando el cine con el teatro, que fue su gran pasión a la que siempre volvió. Se cuentan más de un centenar de producciones en las que trabajó, llegando a ser director del Teatro Marquina, de Madrid, y del Teatro El Globo, de Buenos Aires.

En los años setenta volvió a Argentina y pasó varios años trabajando en Latinoamérica, pero en 1982 volvió a encontrarse con el público español, que le recibió calurosamente. En 1987 anunció su retirada de los escenarios, lo que hizo con la obra La zorra, de Alfonso Paso, pero de nuevo volvió.

Era un fumador empedernido -confesó meterse hasta cuatro cajetillas diarias entre pecho y espalda- y las pasadas navidades se sintió mal por primera vez. El 28 de diciembre -fecha con la que el bromeaba- le diagnosticaron la enfermedad que le ha llevado a la muerte. Tuvo que abandonar la representación de la obra El canto de los cisnes que realizaba, junto a Amparo Rivelles, en el madrileño Teatro Alcázar. Los médicos le detectaron primero un enfisema y posteriormente un cáncer de pulmón.

Fue operado y se sometió a tratamiento, pero poco después reapareció en público y anunció que iba a librar la batalla definitiva contra la muerte. Pese a su deterioro físico evidente, derivado de la quimioterapia a la que se sometía, asistió en el mes de mayo a la entrega del Premio Mayte de teatro, que le había sido concedido, y declaró su intención de volver a los escenarios añadiendo: "Y al cáncer que le den morcilla". En junio los Reyes le entregaron la medalla de oro de las Bellas Artes.

Este verano pudo disfrutar de unas vacaciones en Campello (Alicante), ciudad en la que tuvo una recaída a finales del pasado mes de agosto, por lo que fue trasladado a Madrid e ingresado en la clínica en la que le trataban. Gracias a una pasajera mejoría fue dado de alta y continuó su descanso en San Lorenzo de El Escorial (Madrid), aunque la pasada semana empeoró y volvió a la clínica en la que hoy ha fallecido, después de entrar en coma el último día. Aún el domingo mostraba sus ganas de luchar e invitó a Gavilán, su representante, a irse con él a Campello. Fuentes de su familia indicaron que era su deseo que sus cenizas fueran arrojadas al Mediterráneo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de septiembre de 1994