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Las fuerzas serbias mantienen su asedio contra Gorazde pese a un segundo bombardeo de la OTAN

Sarajevo El segundo ataque aéreo de la OTAN sobre posiciones serbias en los alrededores de Gorazde, llevado a cabo poco después de las dos de la tarde de ayer, podría ser el preludio deuna mayor implicación militar de la Alianza Atlántica en la guerra de Bosnia, puesto que las fuerzas militares serbias persistieron en su asedio pese a los dos bombardeos sufridos hasta ahora. La acción de ayer fue, igual quela del domingo, de efectos militares muy limitados, y dejó la impresión de que la Alianza Atlántica tendrá que emplearse más a fondo para contener el avance serbio sobre el enclave musulmán de Bosnia oriental.

El secretario de Estado norteamericano, Warren Christopher, advirtió ayer en una conferencia de prensa que "Estados Unidos y sus aliados de la OTAN están listos para actuar de nuevo si es necesario", aunque manifestó que espera que esto sea suficiente para que los serbios entiendan que "tienen que reanudar sus conversaciones con los bosnios para conseguir un cese de hostilidades". En el bombardeo de ayer tomaron parte dos aviones norteamericanos F-18 que dispararon tres proyectiles contra una columna de tanquetas serbias que se aproximaba a la población musulmana de Gorazde, poblada por 65.000 personas. El Pentágono informó que fueron destruidos tres vehículos blindados de transporte y un camión y que los dos aviones regresaron a su base de Aviano (Italia) sin daños. Funcionarios del Departamento de Defensa señalaron ayer que el hecho de que hayan sido únicamente aviones norteamericanos los que llevaron a cabo las operaciones del domingo y el lunes es "una mera coincidencia", que se produjo porque estos aparatos estaban mejor preparados para hacer frente a las malas condiciones meteorológicas reinantes. El Pentágono dijo que, en el momento de los ataques, se encontraban también en las proximidades aviones franceses Mirage, aunque estos no intervinieron.

Ataque de advertencia

Al igual que el ataque efectuado el domingo por otros dos aviones estadounidenses, la operación de ayer parecía dirigida fundamentalmente a servir de advertencia a los serbios para que se retiren de Gorazde, un enclave protegido por las Naciones Unidas, como lo hicieron en febrero de Sarajevo. Pero, al menos durante el día de ayer, los serbios parecían no haber entendido el mensaje y proseguían su actividad militar. 156 civiles muertos y 646 heridos es el resultado provisional de los mortíferos ataques contra Gorazde iniciados hace 14 días.

Portavoces de los cascos azules en Bosnia manifestaron anoche que los bombardeos serbios sobre Gorazde habían cesado a partir de las tres de la tarde [hora peninsular española], aunque los sitiadores mantienen el asedio de la ciudad y no han movido sus posiciones.

El presidente norteamericano, Bill Clinton, había dicho el domingo, tras el primer ataque de la OTAN, que EE UU atendería la llamada de las Naciones Unidas siempre que se produjera. La OTAN ya cumplió ayer con una nueva llamada de la ONU y nada indica que vaya a dejar de hacerlo si los serbios persisten en su actitud.

Clinton dijo ayer que "los últimos ataques fueron una respuesta directa a la petición de apoyo aéreo hecha por el general Michael Rose [jefe de las fuerzas de la ONU en Bosnia]". Formalmente, la acción está respaldada por resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que dan derecho a intervenir con ataques aéreos cuando las fuerzas de los cascos azules se encuentren en peligro. En similares términos se expresaron ayer el secretario general de la ONU, Butros Butros-Gali, y su homólogo de la OTAN, Manfred Wörner.

Para Washington y la OTAN el problema que se plantea ahora es el de hasta donde llegar con estos ataques. En la medida en que, como advertía la semana pasada el Pentágono, estos bombardeos no sirven para dañar de manera decisiva la capacidad militar de los serbios, su efecto simbólico desaparece en el momento en que esos ataques se hacen rutinarios.

Antes del segundo bombardeo de la OTAN, fuentes de la ONU aseguraron que las fuerzas serbias que asedian Gorazde lanzaron una nueva ofensiva con artillería, tanques y ametralladoras pesadas. Dos proyectiles de grueso calibre alcanzaron poco después de las 10 de la mañana una escuela transformada en centro de refugiados, que según -informaciones procedentes del interior de la ciudad causaron unos 200 heridos.

Pese a la intervención aérea de la OTAN de anteayer, los francotiradores serbios siguieron disparando sus armas contra la ciudad durante la noche del domingo. "Varios civiles han resultados heridos cerca de la sede del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR). Los francotiradores constituyen el mayor problema", informaron fuentes de ACNUR en Gorazde. A primeras horas de la mañana de ayer se intensificó el fuego de artillería.

Según los funcionarios de ACNUR destinados en Gorazde, una treintena de localidades de alrededor están completamente desiertas'. Algunas de ellas han sido destruidas. Unos 5.000 refugiados han llegado a la ciudad en los últimos días.

La primera respuesta serbia al bombardeo del domingo fue la suspensión de todo contacto con las Fuerzas de Protección de las Naciones Unidas (Unprofor) en Bosnia. Según las autoridades serbias de Bosnia, los cascos azules "se han alineado abiertamente contra los serbios en esta guerra civil". El cabecilla serbio, Radovan Karadzic, suspendió una entrevista para ayer con el enviado estadounidense Charles Redman. Los jefes militares de los serbios de Bosnia denunciaron ayer una supuesta llegada de un avión a Tuzla con fuerzas de intervención rápida de la OTAN.

Tras el bombardeo aliado de la Alianza Atlántica de ayer el portavoz de la presidencia de la autoproclamada república serbia de Bosnia, Jovan Zametica, amenazó a los cascos azules. Las fuerzas militares serbias bloquearon el tráfico de acceso y salida de Sarajevo y minaron los accesos de tres puestos de entrega de armas a la ONU. Los responsables de Naciones Unidas decidieron suspender todos los vuelos de ayuda humanitaria con destino a Sarajevo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de abril de 1994

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