Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Andalucía convirtió la jornada de solidaridad con Linares en un acto de protesta general

La jornada de apoyo a los trabajadores de Suzuki se convirtió ayer en Sevilla en una manifestación contra la crisis en Andalucía. Antes de que los trabajadores de Santana Motor tomaran la calle y se unieran a los afectados por el anunciado cierre de Gillette en una marcha de casi 10.000 personas, médicos especialistas protestaban contra la Junta, y miembros de Juventudes Obreras Cristianas se encerraban en la Catedral en demanda de trabajo.

Empleados de Santa Bárbara, Puleva, CASA, Uralita, Gas de Andalucía y hasta los jornaleros del SOC se unieron a la concentración y posterior festival en favor de Linares. Todos coincidieron en calificar la jornada como "protesta de Andalucía". La manifestación, a través de la solidaridad con Linares, englobaba la indignación andaluza por la crisis que afecta a empresas de la región como Gillette, Santa Bárbara, Puleva, Gas Andalucía, Casa, Astilleros de España, Grupo Inverisa e Itasa.

"Es importante para la comunidad y para todas la empresas en crisis. Esta protesta es general, contra la política económica del Gobierno", comentaba ayer el presidente del comité de empresa de Gillette, José Fernández Lara. El representante de los trabajadores de la factoría de Suzuki, Antonio Fernández Siles, con el respaldo de casi 2.000 jiennenses que se desplazaron hasta Sevilla, y el secretario general de Comisiones Obreras, Julio Ruiz, corroboraron sus palabras.

Sobre las 20.00 horas, el grupo de manifestantes procedentes de Jaén emprendió una de las manifestaciones desde la estación de tren de Santa Justa después de haber atravesado la región en ferrocarril con más de 1.300 personas. Diferentes empresas y entidades, incluido el propio Ayuntamiento de Linares, ayudaron a pagar el viaje.

A la misma hora que la expedición de Santana llegaba a Sevilla, los trabajadores de Gillette, junto a representantes de Puleva, Santa Bárbara y jornaleros del Sindicato de Obreros del Campo, se concentraban frente al Ayuntamiento hispalense.

Entre las dos marchas se unieron casi 10.000 personas que más tarde se concentraban frente al Palacio de San Telmo, sede de la presidencia de la Junta, contra la que se dirigieron las principales críticas.

"Los japoneses llevan cachondeándose de la Administración mucho tiempo y por eso, pese a la manifestación, no puedo tener un optimismo ciego", comentaba Fernández Siles que ayer cumplió su día número 52 de "pelea", como él dice. El lunes, Suzuki presentará un plan de viabilidad que no ha despertado la confianza de los trabajadores, que culpan al Ministerio de Industria de apoyar el cierre de la factoría a medio plazo y la "agonía" de Linares. "El que no se haya planteado la nacionalización de la fabricación de componentes, más inversiones o el cambio de modelo hace suponer que el objetivo es convertir la fábrica en una planta de ensamblaje, a lo que no estamos dispuestos", comentó el presidente del comité de Santana Motor.

A la manifestación no acudió ningún miembro de la ejecutiva regional de UGT por encontrarse en Madrid en su congreso federal. La convocatoria de estos actos en las mismas fechas ha suscitado críticas en el sindicato socialista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de abril de 1994

Más información

  • 10.000 personas se manifiestan en Sevilla por la grave situación industrial