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Miguel Morey gana el Anagrama de Ensayo con 'Deseo de ser piel roja'

El filósofo Miguel Morey (Barcelona, 1950) ganó ayer el XXII Premio Anagrama de Ensayo, dotado con un millón de pesetas, con un libro sobre la fascinación. Deseo de ser piel roja, la obra ganadora, no es, pese al título, un volumen que evoque el genocidio del pueblo indio, aunque Morey se presentó al premio bajo el seudónimo de F. Gerónimo. La fascinación era un tema que perseguía al autor desde hace seis años, "un libro que he intentado no escribir, pero que ha acabado imponiéndose", dijo ayer Morey. Primero se le impuso a él y ayer a un jurado compuesto por Salvador Clotas, Román Gubern, Xavier Rubert de Ventós, Fernando Savater y el editor Jorge Herralde.Contó ayer el editor del premio, Jorge Herralde, que fue él el primero en leer el manuscrito: "Le dije a Morey que tanto lo podía presentar al premio de novela como al del ensayo". Tal vez por eso ayer Morey habló de la fascinación, pero poco -"la fascinación es aquella situación de contemplación, de creatividad pasiva en la que el sujeto desaparece en beneficio de otra cosa", explicó-, y se aventuró más a hablar sobre el ensayo, sobre cómo piensa él que debe ser el ensayo hoy: "El ensayo debe provocar al lector para que tome decisiones; no mediante el sistema de plantear soluciones, sino preguntas. Y si es posible, trasladar desde las preguntas al misterio que hay detrás de ellas".

El artista como trampero

"Un artista es un trampero, que caza para construir imágenes sonoras, visuales", teorizó Morey. "El método de trabajo que he seguido para elaborar esta obra ha sido análogo: he intentado perseguir la propia lógica de la imagen fascinante", añadió, antes de aludir por primera vez a una de las imágenes que, en su opinión, mejor definen la fascinación: el instante en que presa y predador se encuentran y se miran. Tal vez por esa misma necesidad de fascinar, Morey construyó su obra de una forma que, en su opinión, permite -Deseo de ser piel roja tiene como subtítulo Novela familiar- que se pueda leer como una novela."Hay cosas que hoy desde la filosofía pura y dura no se pueden decir", dijo ayer, para justificar esta opción, "no se puede hablar así, por ejemplo, del amor o de la muerte; son necesarios protocolos técnicos que permitan la distancia suficiente para que inviten a pensar". Por ello, su libro está trufado de acontecimientos concretos. Narrado en primera persona, como una autobiografia, en Deseo de ser piel roja aparecen alusiones al Mayo del 68, a Gerónimo, a Auschwitz.

Para Morey, todas estas alusiones concretas, históricas, tienen una justificación. "Es falsa la afirmación de que después de Auschwitz la poesía y la moral no tienen cabida, y es falso precisamente por la proposición después de, porque este después de no existe. Estamos en Auschwitz, el genocidio está en África o en la ex Yugoslavia, pero el hecho es que estamos en un encierro generalizado y no hay más salida que la poesía y la moral".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de marzo de 1994