Entrevista:

"Hay que acabar con el analfabetismo cientifico"

Franciso Ayala, biólogo especialista en genética, es un cerebro fugado. Nació en Madrid hace 59 años, se fue a EE UU en 1961 para hacer el doctorado, y allí se quedó. Su reconocido prestigio científico y su constante interés por la relación entre la investigación y la sociedad han sido valoradas por sus colegas, que acaban de elegirle presidente de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), la mayor organización científica del mundo, con 140.000 miembros. Su labor al frente de esa influyente asociación durante los próximos tres años le restará tiempo para su laboratorio y sus clases de Biología y de Filosofía de la Ciencia en la Universidad de California en Irvine.Pregunta. ¿Qué programa presentó a la AAAS?

Respuesta. Anuncié cuatro puntos. Uno es impulsar la educación en las escuelas y la sociedad en general porque hay que desterrar el analfabetismo científico. Otro es investigar en la diversidad biológica. También planteé la internacionalización de la ciencia: se ganará mucho más integrando la actividad investigadora que convirtiéndola en un aspecto más de la competitividad económica e industrial entre los países. En esta línea he propuesto un programa de integración de la ciencia en Latinoamérica.

También planteé el apoyo a los proyectos individuales de investigación. Creo que los avances más creativos vienen de la iniciativa del científico, pero los responsables políticos tienden a imponer y dirigir desde arriba. La creatividad de cada uno debe ser compatible con los grandes grupos a los que se encarga investigar problemas concretos.

P. ¿Qué objetivos tiene la asociación?

R. Es una asociación fundada hace casi un siglo y medio. La mayoría de los miembros son estadounidenses, pero ahora se está expandiendo. Publica la revista Science, se ocupa de la educación científica y gestiona proyectos de investigación. Una actividad muy importante es influir en las políticas científicas, antes sólo en EE UU-como asesor del Gobierno y las agencias-, pero ahora hay también una sección internacional.

P. ¿Considera que EE UU va a potenciar la investigación de rentabilidad inmediata en detrimento de la ciencia básica?

R. Siempre hay un equilibrio inestable entre dedicar el dinero público a investigación rentable a corto plazo y defender la creatividad como fundamental en el descubrimiento. Hace 15 días tuvimos una reunión en Washington entre científicos y políticos -convocada por Clinton y el vicepresidente Gore-, y creo que hay un acuerdo general para apoyar la ciencia básica.

P. Usted tiene contacto constante con España. ¿Qué opinión le merece la ciencia?

R. Ha avanzado enormemente en los últimos 15 años y ahora hay grupos de talla internacional tanto en biología como en física, química o matemáticas. También se ha ido formando un ambiente científico, que es muy importante porque los investigadores necesitamos mantener un diálogo continuo.

Algunos defectos del sistema de ciencia se están corrigiendo, como el patronazgo. Antes todo se centraba en el jefe o en el catedrático que controlaba la investigación de todos los miembros del departamento y distribuía el dinero. Ahora se está pasando a un modelo parecido al americano, en el que cualquier investigador puede proponer algo y recibir los medios según los méritos. Pero persiste el problema de la educación científica de la gente, donde deben jugar un papel muy importante los medios de comunicación y las escuelas.

P. ¿Por qué esta deficiencia?

R. La ciencia es una actividad relativamente moderna que empezó a ser importante cuando España estaba históricamente en declive, y lo pagamos ahora: España tiene tradición de escritores y de artistas, pero no de científicos. La cultura prepara al ciudadano para entender el mundo y vivimos en una sociedad científica y tecnológica. La cultura incluye la ciencia.

P. ¿Piensa regresar a trabajar en España?

R. Me quedé en EEUU 1961 porque en España no tenía oportunidades comparables: ambiente, laboratorio, ayudas... En 1971 me nacionalicé estadounidense, y ahora es poco probable volver, porque el sistema español no favorece el regreso. En EE UU es mucho más abierto y dinámico: cualquier científico de todo el mundo puede optar a puesto.

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