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Pujol pone la convivencia como prioridad, por encima de la normalización lingüística

El director de la Real Academia recibe el Premio Blanquerna de la Generalitat

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, destacó ayer en Madrid. que la convivencia en Cataluña es un valor superior a la normalización lingüística. En la entrega del Premio Blanquerna al director de la Real Academia Española, Fernando Lázaro Carreter, por su contribución a la convivencia de las Ienguas y las culturas de España, Pujol defendió con ahínco la actuación de su Gobierno en materia cultural y lingüística y defendió la necesidad del consenso para modificar la Ley de Normalización Lingüística aprobada en 1983. El presidente catalán se comprometió a no introducir cambios en el texto actual "si no hay un consenso del 100% o altísimo" entre los partidos catalanes.

Al acto de entrega del premio asistieron el presidente del Congreso, Félix Pons; los ministros de Educación, Gustavo Suárez Pertierra, y de la Presidencia, Alfredó Pérez Rubalcaba; el presidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina; el alcalde José María Álvárez del Manzano y un sin fin de personalidades de la vida política y cultural. Fuera del hotel Ritz, donde se celebró el acto, dos docenas de jóvenes increparon a Pujol y corearon distintos improperios. Un a vez en el hotel, y cuando el presidente saludaba a, Lázaro Carreter, una mujer le entregó una camiseta con la leyenda Los catalanes no somos españoles. Por la mañana, unas 200 personas habían increpado a Pujol.El parlamento del presidente catalán tuvo dos partes: en la primera hizo un repaso histórico de la situación del catalán, explicando su " gran inferioridad frente al castellano y la situación derivada de 40 años de dictadura. Dijo que el castellano "es una lengua admirada en Cataluña" y que intentar sobrevivir a su lado no es tarea fácil".

Pujol destacó la necesidad de que la lengua no se convierta en un elemento de división. "La convivencia es un valor supremo. Es verdad que el catalán es el nervio del país, pero, lo más importante es la convivencia. Si algún día, hubiese fractura, habría desestabilización en España y eso para Cataluña sería muy dramático", sentenció.

Lázaro Carreter lamentó que el momento en que recibe el premio sea de "bastante tensión", como lo prueba el hecho de que su aceptación haya "desencadenado sentimientos opuestos". El académico aseguró que "urge conjurar", el peligro que se deriva de una convivencia "áspera, de la cual sólo daño para el país y los ciudadanos puede seguirse".

Lázaro Carreter apeló a la necesidad de desarrollar la "cultura de la comprensión". A los castellanohablantes pidió que entiendan que el catalán "ha pasado, muchos años reprimido y confinado a poco más que el ámbito de la intimidad". "Que no extrañe, pues, una renuencia mayor, o menor ante una lengua [el castellano] que se juzga opresora". A los catalonohablantes reclamó, que vean que "cualquier gesto o acto de apariencia hostil a la lengua castellana hiere intensamente a millones de seres humanos que la hablan" y "que la normalización del catalán es compatible con un confortable acomodo del castellano".El académico suscribió la política del Gobierno de la Generalitat de renunciar a dos líneas de educación diferenciadas, una en catalán y otra en castellano, para evitar la constitución de dos comunidades separadas, pero advirtió que sería una equivocación mayor que no pudiera desarrollarse plenamente el aprendizaje y ejercicio de las dos lenguas. "Cataluña y el resto de España necesitan vivamente la concordia idiomática", afirmó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de enero de 1994