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41 FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN

Mitchum, el actor que aprendió a ser alto

El actor norteamericano recibió emocionado anoche el Premio Donostia

Robert Mitchum recibió anoche, en el escenario del teatro Victoria Eugenia, el Premio Donostia, que honra la labor cinematográfica de una vida, y en cuyo elenco ha sido precedido por personalidades de la talla de Bette Davis y J. L. Mankiewicz. El flamante rebisabuelo -la noche anterior, en el transcurso de una fiesta, recibió una llamada telefónica anunciándole el nacimiento de su segundo bisnieto, y todos brindaron por ello- tomó la estatuilla, que reproduce una de las famosas farolas de San Sebastián, de manos de la actriz británica Emily Lloyd, protagonista de El río de la vida, y vestida muy sexy, por cierto.Diego Galán, asesor del festival, hizo la presentación, ante un fondo de tres enormes fotos que mostraban a Mitchum en primer plano, joven, despeinado y guapísimo. Galán dio paso al director Edward Dmytryk, que contó anécdotas del actor. Finalmente, al salir el protagonista de Con él llegó el escándalo fue recibido con una ovación de varios minutos. Emocionado, Robert Mitchum recibió el premio y dio las gracias. Al principio y al final del acto sonó uno de los calipsos grabados por el actor hace años.

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Previamente, en uno de los salones del hotel María Cristina, Mitchum -como un cordero al que llevan al matadero- concedió una lacónica pero divertida rueda de prensa, en la que, amén de confesar que el homenaje de que ha sido objeto le hace sentirse "avergonzado" -"Con cientos de personas mirándome fijamente, parece que me vayan a linchar"-, se definió como hombre y como actor: "Mido 6 pies de altura, peso 184 libras, he hecho 40 o 50 películas y 4 o 5 obras de teatro, y he sobrevivido".

Preguntado por las razones por las que hizo La noche del cazador, de Charles Laughton, una de sus mejores películas, respondió: "Charles me llamó y me dijo que tenía un guión sobre un auténtico hijo de puta, y como tenía que ganarme la vida, hice la película, y eso es todo".

Respecto al famoso método interpretativo y al Actor's Studio: "Creo que es como ir una escuela de música, sólo que en el Actor's aceptan a todo el mundo y enseñan a ser alto". Sobre Marilyn Monroe (con quien rodó Río sin retorno) y Saralí Miles (su compañera en La hija de Ryan y con la que vivió un idilio en pleno rodaje): "Una era más delgada que la otra".

Dijo que prefiere ser actor a componer, "porque actuando empiezas trabajar a las nueve de la mañana, terminas a las cinco y te pagan todos los viernes, y es fácil, considerando que una de las grandes estrellas fue el perro Rin-Tin-Tin". Del cine actual norteamericano no opina: "He visto cuatro películas en los últimos 10 años. ¿Les parece suficiente opinión?", y en cuanto a las declaraciones del director John Huston, que le dirigió en Sólo Dios lo sabe, en el sentido de que Mitchum es un extraordinario actor, comentó, sin sonreír: "Conseguí engañarle, ¿no creen?".

Absolutamente en serio, Mitchum -que fue un fumador precoz de marihuana y sufrió prisión por ello- declaró que desde muy pronto se declaró partidario de la legalización de la droga: "Es sencillo. Si se legaliza no habrá tráfico". Dijo que entre los directores prefería a Raoul Walsh, William. Wellman y John Huston. En cuanto a sus amigos entre los actores de Hollywood, comentó: "Todos ellos han muerto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de septiembre de 1993