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La culpa del agente secreto

Clint Eastwood explicó en Venecia la elección del alemán Wolfgang Petersen para dirigir In the line of fire: "No quise dirigir yo la película, y soy responsable de que la haya dirigido Petersen. Hay una razón: la película trata de un asunto tan específico de Estados Unidos, tan absolutamente nuestro, que era bueno templarlo con una visión exterior, un punto de vista objetivo, imparcial y más original que el que le hubiese impuesto un director norteamericano, que por fuerza se hubiera sentido implicado personalmente en el grave asunto que la película cuenta"."El personaje Frank", prosigue Eastwood hablando de su papel, "el agente del servicio secreto que no pudo impedir que mataran a Kennedy en 1963, ya que no reaccionó a tiempo para cubrir con su cuerpo, como era su deber, el cuerpo del presidente, es un tipo que me interesa. Yo he interpretado a muchos policías, pero éste es distinto, y responde a una tipología completamente nueva para mí, porque es un personaje complejo, una especie de héroe imperfecto, que aunque no fue responsable del asesinato de Kennedy está 30 años después obsesionado por la idea de que esa responsabilidad le incumbe, es suya. Y esto le acerca a Sin perdón, a la gente incapaz de desprenderse de su pasado para seguir viviendo".

Respecto a su película Even cowgirls get the blues, basada en el libro de Tom Robbins, Gus van Sant declaró en Venecia: "No intento que nadie me entienda. En la película simplifico el libro, pero no podía hacer otra cosa. Me basta con haber contribuido a que se conozca más esta obra, que es un himno a la independencia de pensamiento, a la individualidad que se rebela y que agarra con sus manos las riendas de su propio destino. Es, por ello, a su manera, un western contemporáneo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de septiembre de 1993