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Se suicida otro empresario italiano investigado por corrupción

El suicidio del empresario Giuseppe Magro, de 62 años, investigado por los jueces de Palermo por su presunta implicación en el cobro de comisiones ilegales y concesiones ilícitas, y que se tiró el miércoles por una ventana de su casa, en el centro de la capital siciliana, hace el número 13 de los relacionados con la corrupción desde que, 19 meses atrás, la Fiscalía de Milán inició la investigación Manos Limpias.Magro era administrador de Cogeeis, una empresa de obras públicas y servicios de la que es titular Giuseppe Modesto, considerado como uno de los testaferros del clan de los corleoneses de Totó Riina y cuyo nombre salió a la luz en una reciente investigación sobre comisiones y Mafia, que terminó en mayo con 25 órdenes de detención.

En el ámbito de la Mafia, éste es el segundo suicidio, después de que el 29 de julio se quitara la vida en la cárcel romana de Rebbibia Antonino Gioé, implicado en el asesinato en Palermo del superjuez Giovanni Falcone. La muerte de Giuseppe Magro, aunque no se puede desvincular de aquéllos para quienes trabajaba, lleva también el tinte de su condición de empresario, del que los jueces sospechaban que no rechazaba negocios sucios.

Siguen las detenciones

Los investigadores de la corrupción en Italia, por otra parte, no se han tomado vacaciones. Ayer mismo, en Sicilia, la magistratura firmaba nueve órdenes de prisión provisional contra empresarios y administradores públicos presuntamente implicados en un fraude relacionado con la construcción de autopistas. Y en Abruzzo, 18 empresarios de la construcción eran detenidos por supuestas irregularidades en concesiones municipales.Ante el peligro, tantas veces señalado, de que los jueces fueran acumulando sumarios y detenciones sin que llegara el momento de celebrar los procesos, el ministro de Justicia, Giovanni Conso, ha prestado oídos a la Fiscalía de Milán y ha dicho que mandará a la capital lombarda 20 nuevos jueces.

Nadie quiere que los retrasos provoquen más muertes o más suicidios en el curso de las investigaciones, sobre todo porque aún queman demasiado los dos últimos del escándalo Enimont, Giuseppe Cagliari en la cárcel y Raúl Gardini el día antes de ingresar en ella.

La promesa del ministro de Justicia ha desatado el optimismo del presidente del Tribunal de Apelación de Milán, Piero Pajardi -la más alta autoridad judicial de la zona-, quien ha fijado el inicio de los procesos de Tangentópolis -o la ciudad de las tangentes, comisiones ilegales- para septiembre, y su conclusión en 1994. Quizá es demasiado optimismo porque, hasta el momento, son 800 los implicados, pero el anuncio puede despertar confianza ya que, de llevarse a la práctica, supondría que, antes de un año, puedan estar sentados en el banquillo personajes como Bettino Craxi, el ex primer ministro socialista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de agosto de 1993