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Trabajo pone 589 millones para el primer pago de cuatro barcos de guerra

La falta de presupuesto del Ministerio de Defensa ha llevado a que sea el departamento de Trabajo el que financie el primer pago del programa de construcción de cuatro cazaminas para la Armada en el astillero de Bazán en Cartagena (Murcia). El Consejo de Ministros aprobó el pasado día 5 una partida de 589 millones de pesetas, con cargo al presupuesto de Trabajo, que supone la primera anualidad y la aprobación del proyecto de cazaminas, cuyo coste asciende a 47.000 millones de pesetas.El Ministerio de Defensa no incluyó en sus presupuestos de 1993 la partida para la construcción de los cazaminas, a pesar de que la Armada considera prioritario sustituir su actual flota de guerra de minas, cuya edad media supera los 35 años. Esta decisión tenía, además, gravisimas consecuencias para la factoría de Bazán en Cartagena, una comarca azotada por la crisis. El programa supone una carga de trabajo de 3.500 millones de horas, que permitirá ocupar al 40% de la plantilla del astillero, cifrada en 1.820 personas, según fuentes de la empresa.

La solución ha sido calificada de "insólita" en fuentes del sector, ya que se ha cargado el desembolso en el presupuesto del Ministerio de Trabajo, con el argumento de que los 589 millones servirán para un programa de capacitación técnica del personal que trabajará en la construcción de los cazaminas.

En realidad, este dinero, junto a una subvención de 1.036 millones concedida por el Gobierno murciano, servirá para preparar al astillero de Cartagena, tanto sus instalaciones como su personal, para la construcción de un tipo de buque en el que carece de experiencia.

Las fuentes consultadas señalan que, con el argumento utilizado para cargar a Trabajo esta partida, se podría justificar que los 125.000 millones destinados a la investigación del nuevo avión de combate europeo (NEFA) "los pagara, por ejemplo, el Ministerio de Industria o el de Educación", del que dependen los organismos públicos de investigación en nuevas tecnologías.

Los cuatro nuevos cazaminas, que deberán estar acabados en el año 2000, ya que la duración del programa de construcción se estima en siete años, se basan en el modelo británico Sandown, cuyo casco es de fibra de vidrio en lugar de madera, como los que todavía están en servicio. La mayor parte del coste de los buques viene dado por su complejo sistema de sonar, que habrá que adquirir en el extranjero, probablemente a la empresa británica Marconi o a la francesa Thomson.

Por otra parte, la Armada ha dado de baja seis patrulleros de la clase Lazaga debido a la reorganización de las fuerzas de vigilancia marítima como consecuencia de la modificación de responsabilidades en el ámbito marítimo, al crearse la Guardia Civil del Mar, informa Europa Press.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de marzo de 1993