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FOLCLOR

Armonía en los Balcanes

Tras la estela de El misterio de las voces búlgaras han irrumpido en los mercados discográficos occidentales grabaciones de grupos vocales rusos, lituanos, sudafricanos, y hasta polinesios. Todo comenzó con un industrial suizo que solía viajar por la Europa del Este durante los años 50 y se dedicaba a conseguir cintas magnetofónicas de música folclórica.Unos cuantos lustros más tarde decidió publicar una serie de canciones de los Balcanes en un disco que parecía destinado a ser únicamente pasto de etnomusicólogos y melómanos raros; se vendieron decenas de miles de ejemplares.

El supuesto enigma se desveló hace tres años cuando las búlgaras realizaron su primera gira por España: tras El misterio se escondía en realidad el coro femenino de la Radiotelevisión de Bulgaria.

El misterio de las voces búlgaras

Aforo: 800 personas. Precios: 1.800 y 2.200 pesetas. Teatro Albéniz. Madrid, 4 de marzo.

En la taquilla del teatro Albéniz, de Madrid, alguien cometió esta vez el lapsus de anunciar un milagro de las voces. Y no le faltaba razón, porque milagroso resulta que la agrupación coral de un estado comunista haya ocupado plaza en las lista inglesas de música pop de los ochenta y que fuese capaz de ganar un Grammy en 1990.

Tradición

Ataviadas con los trajes tradicionales de sus diferentes regiones de origen, 24 mujeres se disponen en semicírculo para cantar a capella, sin vibrato ni amplificación, siguiendo una tradición milenaria de liturgias bizantinas. Ahí están los grititos, las juguetonas algarabías y los finales arrastrados que causan asombro en quién las escucha por vez primera.Las voces suenan metálicas, guturales, subyugantes, melancólicas, sobrenaturales. Emplean una técnica de semitonos en espirales que se transforman como un maravilloso caleidoscopio; la antigua diafonía y la polifonía contemporánea en brillante armonía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de marzo de 1993