Castro evoca su eventual retirada dentro de cinco anos después de ser elegido con el 99% de los votos

Las elecciones cubanas del pasado miércoles constituyeron "un clamoroso éxito", según afirmó ayer Fidel Castro. Sólo unas horas después del cierre de las mesas electorales, el líder comunista ofreció una rueda de prensa en Santiago de Cuba en la que apareció exultante y se felicitó de esta "contundente victoria de la revolución". Castro evocó, sin embargo, la posibilidad de una futura retirada al afirmar en tono jocoso que "incluso los maratonianos se cansan" y al asegurar que deseaba que "dentro de cinco años los cubanos no me exijan que sea otra vez candidato".Aunque en ese momento los datos todavía eran escasos -sólo había finalizado el escrutinio de cerca de un millar de colegios sobre un total de 28.000-, Castro aseguró que todos o prácticamente todos los 589 candidatos oficiales obtendrían más del 50% de los votos válidos, y aseguró que los votos nulos y blancos no superarían el 10%. El mismo Castro resultó elegido con el 99% de los sufragios en su circunscripción de Santiago de Cuba. Su hermano Raúl consiguió el mismo porcentaje de apoyo en otro distrito del este.

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Un escrutinio paralelo

Estos comicios generales han confirmado por tanto lo que muchos esperaban: las sorpresas y los cambios de rumbo estelares están todavía muy lejos de la realidad política cubana. Bien por fidelismo, convicción, inercia o resignación, cerca del 70% de los cubanos votó como el Gobierno quería, y como Fidel pidió hasta la saciedad durante su campaña electoral que lo hicieran.

El presidente cubano consideró que estos resultados reflejaban el "espíritu revolucionario" de la población de la isla, al igual que su "disposición a resistir" cualquier calamidad, lo que le llevó a reafirmar su línea numantina de "patria, revolución y socialismo", y a reiterar que es preferible inmolarse antes que renunciar al proceso político iniciado hace 34 años.

El líder de la revolución cubana abordó uno por uno los temas más candentes de sus recientes "reformas económicas y políticas", aclarando, por si había algún confundido, que ninguna de ellas suponía una concesión" al capitalismo.

El resumen fue: sí a la apertura económica, pero sólo la necesaria, de cara al exterior, y además muy controlada y vigilada. No a las reformas políticas de tipo occidental, no a la "democracia burguesa" y al "pluripartidismo".

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En cuanto a las perspectivas de una mejora social, de momento ninguna. El país atraviesa una aguda crisis "provocada por el derrumbe del campo socialista", afirmó Castro, y que impide por ahora ser optimista. El líder cubano recurrió a la Biblia para explicar porque, en su opinión, la situación de escasez que conoce la isla no tiene porque afectar el apoyo popular de que goza el régimen. "No sólo de pan vive el hombre", aseguró, antes de añadir que "los valores morales tiene una importancia extraordinaria, que no se puede subestimar". Fidel Castro atribuyó a su "educación en establecimientos católicos" este conocimiento inesperado de los textos cristianos.

Los límites de la oposición

Sobre los futuros cambios políticos y la posibilidad de que se acepten dentro de la isla criterios y opiniones diferentes, Castro fue tajante: "Quien quiera manifestar su oposición que vaya a la base y postule a sus candidatos. Si tienen mayoría, la revolución perderá el apoyo popular, y por tanto el poder".Fue entonces cuando el presidente cubano dijo que no estaba "especialmente interesado" en presentarse como diputado en las próximas elecciones, previstas para dentro de cinco años. "Todo dependerá de las condiciones que atraviese el país, y yo siempre estaré dispuesto a servir a mi país si la situación es difícil, que esperemos que no lo sea".

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