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Tribuna:MÁS EMOCIÓN EN LA LIGA

El Madrid, fiel a su estilo: el Barça, no

El partido de anoche en el estadio Bernabéu hizo mucho bien a la Liga española. Por un lado, porque fue vibrante, interesantísimo, con alternativas... Por otro, porque reavivó la emoción respecto al liderazgo final al mantenerse el Real Madrid en liza junto al Barcelona y el Deportivo de La Coruña. Sentada esta premisa, he de decir que, en mi opinión, el resultado fue justo. El Madrid mereció la victoria porque, con independencia de determinadas decisiones del árbitro Díaz Vega en las áreas que pudieron ser discutibles, fue fiel a su estilo y supo cómo jugarle al Barcelona. Éste, en cambio, no acertó a comportarse de acuerdo con el método o la filosofía que le caracteriza.La ausencia de Guardiola quizá fue decisiva. Entre otras razones, porque Johan Cruyff sacó a Koeman de su sitio para intentar cubrirla. Con dos marcadores centrales, Nadal y Pablo, el holandés tuvo que desenvolverse 15 o 20 metros por delante de su posición habitual. Esto restó eficacia al Barcelona en dos sentidos: en el del descanso o desahogo que siempre proporciona a sus jugadores la posibilidad de ceder el balón a Koeman y en el de la pérdida de la orienta ción y la fluidez que él imprime a las acciones de su equipo desde atrás. Por añadidura, la tendencia de Eusebio, como vigilante de Martín Vázquez, y de Amor a escorarse ha cla la derecha llevó consigo una inequívoca descompensaclón.

En definitiva, creo que el Madrid se plantó en el césped mucho más convencido que el Barcelona, que terminó incurriendo en la vulgaridad de lanzar pelotas a la olla, de que los dos puntos estaban a su alcance. El conjunto de Benito Floro está yendo a más en las últimas jornadas. Esto es irrebatible. A ello contribuye el detalle de que Prosinecki va recuperando la confianza en sí mismo. Algunos otros de sus componentes también se hallan en un espléndido momento. Zamorano, por ejemplo, realizó un gran encuentro no ya en su función rematadora, sino asumiendo incluso el acoso de Koeman para evitar sus incursiones.

La defensa en línea fue lo único que no terminó de convencerme en un Madrid que, sin embargo, me parece que está en disposición de ganar los próximos partidos con más seguridad que el Barcelona los suyos. Laudrup no sólo la puso en evidencia en el gol de Amor, sino también otras veces. Sanchis y sus compañeros tienen que aplicarse más.

Javier Irureta es entrenador del Oviedo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 31 de enero de 1993