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EL CRIMEN DE ALCÀSSER

Las tres niñas fueron torturadas y violadas antes de morir

Dos jóvenes con un largo historial delictivo, Antonio Anglés y Miguel Ricart, asesinaron a las tres niñas de Alcásser (Valencia), después de torturarlas salvajemente y violarlas. Habían logrado atraerlas mediante una invitación para tomar unas copas. Los asesinos, uno de los cuales -Miguel Ricart- se encuentra detenido y el otro -Antonio Anglés- buscado por la Guardia Civil, recurrieron a un joven con trastornos mentales, hermano de uno de ellos -Enrique Anglés-, para que les ayudara a sepultar a las víctimas. El ministro del Interior, José Luis Corcuera, llamó "fieras" a los asesinos y se declaró partidario de imponer el cumplimiento íntegro de sus condenas a los violadores homicidas, entre otros. La policía realizó a última hora de ayer un espectacular despliegue en Valencia para localizar y detener al presunto, asesino huido.

Antonio Anglés Martins, de 27 años, y Miguel Ricart Tárrega, de 23, recogieron a las niñas de Alcásser cuando hacían autoestop la noche del 13 de noviembre para ir hasta la discoteca Coolor, en Picassent (Valencia). Las adolescentes subieron al Opel Corsa blanco de Ricart, sin adivinar que al entrar en el coche lo hacían acompañadas de la muerte. Pocas horas después, los presuntos asesinos les sometieron a una horrible tortura de violación múltiple, que finalizó con un tiro. en la cabeza.Ricart ha declarado que Mirian García, Antonia Gómez y Desirée Hemández accedieron a tomar unas copas en un lugar no precisado. Posteriormente, los homicidas trasladaron a las tres amigas, posiblemente por la fuerza, hasta un barracón sucio y abandonado donde se refugiaba Antonio Anglés, sobre todo desde que se fugó en marzo de 1992 de la cárcel Modelo de Valencia. Ricart pasó 18 días en prisión en diciembre pasado. Mientras las fuerzas de seguridad buscaban a Antonia, Mirian y Desirée, fue detenido por otro delito y enviado a la prisión de Valencia, el día 4. El 22 de diciembre quedó en libertad.

Según las investigaciones, los agresores obligaron a las jóvenes a desnudarse, las maniataron, las violaron vaginalmente y, al menos en un caso, por vía anal, tras propinarles una brutal paliza. El sádico ritual acabó cuando uno de los homicidas -probablemente Anglés- efectuó varios disparos contra ellas, con una pistola del 9 corto. Después, los criminales vistieron a las víctimas.

Los asesinos decidieron enterrar los cadáveres en una fosa en el barranco de La Romana, cerca de Tous. Era un lugar muy conocido por Anglés porque a menudo pasaba allí largas temporadas a salvo de la policía. La Guardia Civil cree que se dirigieron al domicilio de la familia Anglés, en el número 111 del Camí Real, en Catarroja (Valencia), donde posiblemente recogieron la alfombra para envolver los cadáveres.

Antonio Anglés convenció a su hermano Enrique para que les ayudara a enterrar los cadáveres. Enrique, de 23 años, que padece trastornos mentales, accedió a colaborar. Los tres hombres cargaron los cuerpos de las niñas en el coche y los llevaron al barranco. Con ayuda de un pico empezaron a cavar la tumba. Al tropezar con una roca, no pudieron profundizar más de un metro y excavaron otro poco más esquivando la piedra. Colocaron los cadáveres de costado, uno junto a otro, y los cubrieron. Aunque ya había crecido maleza sobre el túmulo, las lluvias recientes removieron la tierra y dejaron al descubierto el brazo izquierdo de una de las chicas.

El equipo de Policía Judicial de la Comandancia de Valencia y la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, tras el hallazgo de los cadáveres el miércoles, obtuvieron una pista provindencial sobre los autores del triple crimen: junto a la fosa hallaron un papel con el nombre de Enrique Anglés, en el que figuraba el tratamiento psiquiátrico que le habían impuesto en el hospital de Bétera, donde había estado ingresado.

La Guardia Civil ha encontrado el coche de Ricart, usado por los asesinos para transportar los cadáveres. Los investigadores continúan estudiando el único proyectil de bala hallado en el cráneo de una de las niñas, y prosiguen el rastreo en el monte de La Romana en busca de casquillos de bala. Miguel Ricart fue conducido ayer, cubierto con una manta, a La Romana para que aportara datos sobre el terreno.

Vecinos de un pueblo cercano, Catadau, comentaban ayer que cerca del foso donde aparecieron los cadáveres hay una casa abandonada, frecuentada por delincuentes de la comarca, informa Francesc Bayarri.

Todas las comandancias del cuerpo han sido alertadas con una orden di busca y captura de Antonio Anglés, un individuo peligroso con antecedentes por tráfico de drogas y delitos contra la propiedad. En 1992 fue detenido por mantener secuestrada y encadenada a una mujer llamada Nuria Pérez Mateu, drogadicta, domiciliada en Paiporta.

La policía montó ayer un gran dispositivo de vigilancia en Valencia capital para intentar capturar al presunto asesino huido, después de que dos heroinómanos que solían pincharse con Antonio Anglés aseguraran a la policía haberle visto cerca de la estación ferroviaria Valencia Término. El fugado vestía ayer una cazadora impermeable, del tipo que usan los motoristas, de color azul oscuro y con una franja roja ancha en las mangas. Tiene ojos verdes y pelo castaño engominado y peinado hacia atrás. La policía cree que va armado.Un ex policía que regenta una pensión declaró a las fuerzas de seguridad que el presunto asesino -al que identificó por las fotos que le mostraron- le pidió alojamiento. Según dijo, cuando le pidió la documentación, se fue muy nervioso. "Si llego a saber en ese momento que era él, no sale vivo", agregó.

Permisos a los presos

El ministro del Interior, José Luis Corcuera se declaró partidario, en una conferencia de prensa tras la reunión del Consejo de Ministros, de endurecer las condiciones para que recuperen la libertad quienes hayan sido condenados por agresiones sexuales, en particular por violaciones seguidas de homicidio. Corcuera sugirió asimismo un deseo de mayor rigor judicial frente a los drogadictos que solicitan permiso para salir de prisión, informa Juan G. Ibáñez.

"En determinados delitos, y el de violación con homicidio es uno de ellos", declaró Corcuera, "a las personas que los cometen se les debe tratar con especial cuidado en lo relativo al cumplimiento íntegro de sus condenas. No hemos tratado esto en el Consejo de Ministros, pero creo poder decir que es opinión del Gobierno". El ministro agregó que en la reforma del Código Penal, "estas y otras' cosas deben ser recogidas".

Tras aludir a que uno de los asesinos ha tenido "relación con drogas", comentó: "Probablemente algunos hoy tengan menos ganas de debatir conmigo esa ley", en alusión a la Ley de Seguridad Ciudadana. Corcuera calificó de "fieras" a los asesinos, y reconoció que el crimen ha creado "extrema alarma social".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de enero de 1993

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