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Con corazón de mandril

Los trasplantes de órganos de animales a humanos pueden ser realidad en diez años

¿Lleva una tarjeta de donante de órganos? Y si no la lleva, ¿le gustaría que si fallece en un accidente le extrajeran sus riñones, pulmones, córneas, corazón o hígado, aunque no haya dado su permiso expreso? La solidaridad con aquellos que necesitan un órgano nuevo para vivir gana terreno poco a poco; pero aun así, "en trasplantes siempre la demanda será superior a la oferta", afirma tajante Rafael Matesanz, coordinador Nacional de Trasplantes. Para paliar ese déficit, se precisan nuevas fuentes de órganos. ¿Dónde encontrarlos? Un hombre del que sólo se sabe su edad, 62 años, y la enfermedad que padece, hepatitis B, vive desde el pasado lunes con un hígado de babuino en su abdomen.

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Se han realizado 35 intentos de trasplantar órganos de animales a humanos, entre ellos siete riñones y dos corazones de babuinos. El paciente que más ha sobrevivido -nueve meses- recibió un riñón de un chimpancé en 1963. La intervención del pasado martes es el segundo intento documentado de trasplantar un hígado de babuino a humanos. Ambas intervenciones han sido realizadas por el cirujano Thomas StarzI, director del Instituto de Transplantes de Pittsburgh (EE UU). En Europa, el protagonismo recae sobre el británico David White, aunque éste opina que los cerdos son la solución a la carencia de órganos. Los chimpancés son mucho más parecidos al hombre, pero sus órganos son más pequeños y no hay simios suficientes.Los especialistas reunidos en el XIV Congreso Internacional de la Sociedad de Trasplantes, realizado en agosto en París, sitúan en 10 años el plazo de tiempo necesario para que los trasplantes de animales a humanos (xenotrasplantes) sean una realidad. Esta opinión es compartida por Matesanz. La posibilidad de que en 10 años pueda haber hombres caminando por la calle con un corazón, un hígado o un riñón de mandril "es real", dice. Pero el camino hasta llegar ahí transcurre, para este nefrólogo, en medio de dudas éticas e interrogantes científicos.

Problema ético

Reconoce, eso sí, que partidarios y detractores de los xenotrasplantes tienen su cuota de razón. "La única solución a largo plazo para la escasez de órganos es la obtención de órganos animales", pero, según su opinión, en las intervenciones se está siguiendo una vía inadecuada: coger un órgano, animal y bajar drásticamente la inmunidad del paciente. "Hoy por hoy, es una opción nula", enfatiza. "Hay que esperar a disponer de fármacos que alteren menos las defensas del organismo o de órganos de animales más idóneos, obtenidos por ingeniería genética".Se trata fundamentalmente de una cuestión ética: "¿Hasta qué punto se pueden indicar estos trasplantes?", se interroga Matesanz. Hasta ahora, todas las intervenciones se han realizado en pacientes que se enfrentaban, sin alternativa posible, a una muerte cierta y cercana. "Pero detrás de cada caso extremo hay un señor con nombre y apellidos". "Yo no tengo muy claro que en el estado actual de la ciencia estén muy justificadas estas intervenciones. Si el afectado fuera un familiar mío, lo pensaría mucho", reflexiona Rafael Matesanz.Los ensayos clínicos se realizan con unos protocolos muy estrictos. Por una parte, el paciente debe conocer las condiciones y dar su consentimiento expreso. Por otra, la declaración de Helsinki impide hacer con animales experimentos agudos y crónicos si no se demuestra previamente la utilidad de los mismos. Para Enrique Moreno, responsable de los trasplantes de hígado en el Doce de Octubre, de Madrid, esa utilidad no deja lugar a dudas: "Hay estudios que muestran la gran similitud inmunológica que existe entre algunos animales y el hombre -la semejanza de algunos órganos puede ser mayor incluso que entre algunos humanos- y los xenotrasplantes pueden mejorar los resultados de los actuales injertos entre humanos". "Llegan a la mesa de operaciones en muy buenas condiciones porque no pasan por las técnicas de resucitación, ni por la terrible lucha que afronta el hombre ante la rnuerte", explica este cirujano, que participó en un xenotrasplante realizado el año 1970 en París.

Riesgos

Pueden, también, ampliar las indicaciones de los trasplantes. "El hígado de babuino es resistente al virus de la hepatitis B. Éste afectaría al hígado nuevo en un trasplante entre hurnanos", afirma Moreno. Pero esta última ventaja de los xenotrasplantes es, al tiempo, la base para uno de los argumentos de sus detractores: existe el xiesgo de que actúen como puerta de entrada de nuevos virus. Moreno rechaza esta posibilidad afirmando que los monos que se usan están muy controlados.Matesanz opina, por su parte, que "se controla lo que se conoce, pero no se puede controlar lo que no se conoce, y la posibilidad de la mutación de algún virus de los monos es real". El virólogo Rafael Nájera también se muestra cauto. "La vacuna de la polio se cultivaba en células de riñón de mono. En este momento tenemos mecanismos para producir vacunas más limpias y se considera que usar riñón de mono es casi como poner en marcha una bomba de relojería". "Desde el estricto punto de vista científico es un riesgo, un riesgo mínimo, que debe valorarse en función de si ese hígado puede ser la solución o no. Hay que hallar el equilibrio de la balanza ".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de enero de 1993