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El Papa afirma el deber de injerencia humanitaria en Bosnia

El Papa Juan Pablo Il insistió ayer en el concepto de "deber de injerencia humanitaria" que ya formuló el pasado 5 de diciembre, en vísperas del inicio de la intervención militar internacional en Somalia, aplicando esta vez la misma idea al conflicto de Bosnia Herzegovina con una urgencia que deja pocas dudas sobre el sentido último de sus palabras. "Los Estados no tienen el derecho a la indiferencia. Parece claro que su deber sea desarmar al agresor, si todos los otros medios se han mostrado ineficaces", dijo el Papa.En el discurso que pronunció ayer ante los representantes diplomáticos de los 145 países que mantienen relaciones con la Santa Sede, el Pontífice se refirió ampliamente al problema de la guerra en la ex Yugoslavia, que, dijo, "humilla a toda Europa".

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"La comunidad internacional debería demostrar más su voluntad de no aceptar la agresión, ni la conquista territorial por la fuerza, ni la aberración de la limpieza étnica", afirmó el Papa, para condenar a continuación "la indiferencia práctica ante tales acusaciones" como "una omisión culpable". "Los principios de la soberanía de los Estados y de la no injerencia en sus asuntos internos -que conservan todo su valor- no deberían constituir un parapeto tras el que poder torturar y asesinar", dijo también.Dando un completo repaso a la actualidad del planeta, Juan Pablo II deseó que "la solidaridad internacional se intensifique" en Somalia. Por el contrario, el Pontifice no puso ningún acento especial sobre los acontecimientos de Irak, a pesar de que, hace dos años, este Papa tomó posición clara contra la guerra. 'Tos pueblos de Irak", dijo simplemente ayer, "siguen pagando todavía un pesado tributo en crueles privaciones".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de enero de 1993