Castro destituye al reformista Carlos Aldana

Las autoridades cubanas anunciaron ayer el cese fulminante de Carlos Aldana, de 50 años, responsable de las importantes áreas de Ideología, Relaciones Internacionales y Educación y Cultura en el Comité Central del Partido Comunista Cubano (PCC). Aldana, integrante del Buró Político del PCC, era considerado en medios diplomáticos occidentales un "reformista encubierto". Las razones oficiales de su cese son sus "graves defectos en el desempeño del cargo" y sus "serios errores personales", una excusa utilizada comúnmente para aludir a problemas de corrupción.Pese al carácter irreversible de su destitución, Aldana seguirá siendo miembro del Buró Político que preside Fidel Castro hasta que se reúna en pleno el Comité Central del PCC. Fuentes de la organización comunista indicaron que como sustitutos de Aldana han sido designados el ex embajador en la antigua URSS José Ramón Balaguer, quien se encargará de Ideología y Relaciones Internacionales, y María de los Ángeles García, miembro del Buró Político, en Educación, Ciencia. y Cultura.

Para diplomáticos y observadores occidentales, Aldana era un renovador, y esta convicción le costó el puesto. Funcionarios cubanos lo veían, en cambio, como un hombre ambicioso que acumuló demasiado poder. Aldana atacó frontalmente a dirigentes históricos de la revolución y coqueteó con tesis reformistas, lo que le granjeó simpatía en Occidente, pero le marcó internamente como un "político que se coloca para el futuro".

El dirigente destituido fue jefe de despacho del ministro cubanode Defensa, Raúl Castro, y llegó al Secretariado del Comité Central en 1986 como responsable de Ideología. Desde entonces comenzó a ganar prestigio y poder dentro del PCC, convirtiéndose en uno de los principales colaboradores de Castro.

En un proceso sin precedentes en una organización donde los dirigentes han estado situados muy por debajo de Fidel Castro, Aldana reforzó el Departamento de Orientación Revolucionaria, y asumió funciones y responsabilidades que estaban fuera de su competencia.

Así, a finales del pasado año, logró controlar en un sólo departamento la ideología, las relaciones internacionales y la educación. También orientó la política de prensa de la revolución y fue uno de los dirigentes cubanos que más entrevistas concedió a medios occidentales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 23 de septiembre de 1992.

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