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Aviones estadounidenses colaboran con Colombia en la caza del narcotraficante Pablo Escobar

El fantasma de la DEA (la agencia antinarcóticos norteamericana) se hizo realidad ayer en Colombia. Seis aviones militares de Estados Unidos -Hércules, Orion y Avis- sobrevolaron Medellín y su área metropolitana, presuntamente para colaborar en la búsqueda del zar de la droga, Pablo Escobar, que huyó hace unos días de la cárcel de Envigado en circunstancias que pusieron en ridículo al Gobierno del presidente César Gaviria.

A las tres de la madrugada, los habitantes de la zona se despertaron alarmados. Al confirmar que los ruidos extraños provenían de misteriosos aviones pensaron que se trataba de una operación para secuestrar al fugitivo Pablo Escobar.El presidente colombiano, César Gaviria, se apresuró a señalar que su Administración no permitiría que otros países secuestren a ciudadanos de su país para juzgarlos en el exterior, informa Efe.

A las 9.30 horas, la Fuerza Aérea expidió un comunicado en el que se afirmaba que se autorizó el vuelo de aviones estadounidenses en desarrollo de acuerdos de cooperación en la lucha contra el narcotráfico. La misión: reconocimiento y labores de aerofotografía e inteligencia técnica para la lucha contra el narcotráfico, presuntamente en búsqueda del evadido.

El comunicado, firmado por el general Manuel Jaime Forero, termina diciendo que la acción "no significa la violación de la soberanía nacional". En la operación, en la cual la Fuerza Aérea colombiana hizo el papel de vigilante, participaron seis aviones y dos helicópteros. Fue una misión secreta de la cual no tenían conocimiento ni los mandatarios locales.

Violación de soberanía

La noticia cayó como una bomba. Aunque el sobrevuelo de aviones sobre la zona donde. está Medellín y sus seis pueblos satélites ha sido constante desde la entrega de Escobar a la justicia, en junio del año pasado, es la primera vez que se reconoce la presencia norteamericana. Las reacciones fueron inmediatas. El Partido Comunista Colombiano afirmó que acusará al presidente Gaviria de violar la Constitución y la soberanía nacional.

El dispositivo aéreo cambió el rumbo del debate que se realizaba en el Congreso de la República para fijar responsabilidades en la frustrada operación, que terminó con la fuga del más temido narcotraficante del mundo. "Es un hecho supremamente grave", dijo el senador conservador Fabio Valencia. Y revelé algo hasta ahora desconocido: el Gobierno colombiano recibe asesoría en inteligencia por parte de la DEA. Esto, según el senador Valencia, lo contó el mismo presidente a los parlamentarios conservadores que dialogaron con él horas después de la fuga de Escobar. "La soberanía colombiana nunca había estado en tanto riesgo", dijo, al prevenir sobre la posible injerencia de otros Estados, el senador liberal Juan Guillermo Sorzano.

El primero en dar la cara en el debate en el Congreso fue el ministro de Defensa, Rafael Pardo. El cuestionario fue modificado y el ministro tuvo que sortear un bombardeo de preguntas provocado por los aviones norteamericanos. "El Gobierno está entregando en bandeja de plata la tranquilidad del pueblo y tratando de mejorar la imagen para la reelección de un candidato", afirmó el senador Fabio Valencia, en clara alusión a la candidatura del presidente George Bush.

El ministro de Defensa inició su intervención diciendo que los vuelos de naves norteamericanas son rutinarios dentro de la lucha contra los cultivos ilegales y la detección de pistas clandestinas. Aseguró que el único requisito que pide Colombia para este tipo de operaciones es que participe un oficial colombiano como controlador y enlace.

Desde hace varios días, el senador Samuel Moreno, de la Alianza Democrática del M-19, pero actuando en nombre propio, pidió la cabeza del ministro de Defensa, el primer civil en ocupar este cargo en las últimas cuatro décadas. Con la noticia de la operación aérea gringa, esta propuesta ganó más adeptos. Muchos dan ya como un hecho que el Congreso estrenará con Rafael Pardo la moción de censura a los ministros que le permite la nueva Constitución. "No es que los congresistas no quieran a Pardo, es que los generales. no le hacen caso", comentó un parlamentario a este periódico. Pardo sería el segundo civil en caer por causa de la fuga de Escobar. El primero fue el viceministro de Justicia, Eduardo Mendoza.

Al cumplirse una semana del gran escape, lo evidente es que la política del presidente Gaviria de entrega y sometimiento a la justicia de los narcotraficantes se ha venido desmoronando lentamente, como un castillo de naipes. Cada día aparecen más evidencias de que el Gobierno colombiano mintió. Siempre negó que hubiera hecho concesiones a Pablo Escobar para su entrega. Los documentos que han salido a la luz en la última semana dicen lo contrario. Un ejemplo: el contrato de arrendamiento de la cárcel de máxima seguridad, entre la alcaldía de Envigado y el Ministerio de Justicia, contiene cláusulas que rebasan los límites legales, como la prohibición del ingreso de la policía y el Ejército al penal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de julio de 1992

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