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García de la Concha ensalza la poesía mística en su ingreso en la Real Academia Española

"San Juan de la Cruz ha ensanchado nuestra lengua hasta límites de horizonte infinito" dijo ayer el catedrático de Filología de la Universidad de Salamanca, Víctor García de la Concha, en su discurso de ingreso en la Real Academia Española. El que desde ayer ocupa oficialmente el sillón c minúscula, que dejó vacante el desaparecido crítico leonés Ricardo Gullón, ensalzó en su discurso de recepción la poesía y la menos conocida prosa mística de San Juan de la Cruz, tema en el que es especialista.Víctor García de la Concha fue escoltado por los académicos Claudio Rodríguez y José Luis Sampedro hasta la tribuna, presidida por el director de la Academia Fernando Lázaro Carreter y en la que aguardaba su padrino de ceremonia, Gonzalo Torrente Ballester.

En su discurso Filología y mística: San Juan de la Cruz, llama de amor viva, el nuevo académico comenzó por recordar a su predecesor en el puesto, Ricardo Gullón, a quien, en su opinión, las letras españolas deben el rescate de la obra de Juan Ramón Jiménez. Sobre la figura de San Juan de la Cruz, el filólogo asturiano argumentó que su poesía no sólo se sustentaba en la vivencia mística sino que "como dijo Unamuno, la mística es en su mayor parte filología". El académico recordó que su poesía contribuyó además a forjar una nueva visión de Dios como un "esposo manso y amoroso, lejos del Dios furibundo de las teofanías del Viejo Testamento".

García de la Concha recordó al público que abarrotaba el salón de actos de la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, que San Juan de la Cruz también había escrito prosa a través de la cual "buscaba un acceso más fácil a las cimas a que se había remontado en el arrebatado vuelo del poema". La importancia de la obra de Santa Teresa de Jesús también fue recordada por el académico con una frase de Unamuno: "La lengua española pensó y sintió a Dios en Santa Teresa".

En su discurso de contestación, el padrino de ceremonia, Gonzalo Torrente Ballester, agradeció al nuevo académico la referencia a la prosa de San Juan. "La prosa sanjuanista no había merecido hasta ahora, en conjunto, valoración estética", dijo Torrente Ballester.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de mayo de 1992