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El Ejército federal yugoslavo emprende una fuerte ofensiva contra Sarajevo

El Ejército serbio-federal lanzó ayer un fuerte y continuado ataque con morteros y artillería contra Sarajevo minutos después de que la televisión de Belgrado anunciara que la defensa territorial de Bosnia-Herzegovina, los órganos legales de la presidencia, "había declarado la guerra al Ejército popular yugoslavo". La ofensiva se extendió también a dos ciudades al noroeste de la república.La salida del presidente de Bosnia-Herzegovina, Alia Hezbegovic, del país rumbo a la conferencia tripartita en Lisboa bajo intensas presiones de la Comunidad Europea (CE) y el violento rechazo por parte del general responsable del Ejército federal en su territorio, Milutin Kukanjac, del ultimátum hecho a sus tropas por la presidencia parecen haber sido los detonantes de lo que anoche parecía el comienzo de la guerra total para la conquista serbia de Sarajevo y las regiones étnicamente mixtas aún no dominadas.

Aunque el Gobierno de Bosnia-Herzegovina se apresuró a desmentir por su propia televisión como una "burda falsificación" la información de la agencia serbia Tanjug, difundida por la televisión de Belgrado, el efecto de ésta no se vio mermado, en gran parte porque la televisión de Sarajevo ya no cubre la mayoría del territorio de la república.

El secretario general de la ONU, Butros Gali, dijo ayer en Nueva York que el vicesecretario general para operaciones de paz, Marrack Goulding, viajará a Bosnia-Herzegovina para estudiar la posibilidad de enviar cascos azules.

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Belgrado acusa a Bosnia-Herzegovina de declarar la guerra al Ejército yugoslavo

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Según la agencia de noticias Tanjug y la televisión de Belgrado, ambas férreamente controlados por el régimen del presidente serbio Slobodan Milosevic, uno de los responsables de la Defensa Territorial de Bosnia-Herzegovina, Hasan Fendic, había firmado hoy una orden de bloquear los cuarteles, impedir los movimientos de tropas y comenzar el ataque contra las instalaciones del Ejército yugoslavo. El supuesto firmante desmintió minutos después con vehemencia esta información como una "burda falsificación".

Esta orden había sido supuestamente firmada después de que el general Kukanjac rechazara con absoluto desprecio -"Ni ahora ni nunca"- la invitación de la presidencia de subordinarse al poder civil del nuevo Estado o retirarse al territorio del nuevo Estado proclamado como la Yugoslavia serbio-montenegrina, del que recibe directamente las órdenes este Ejército.

La noticia de la "declaración de guerra" de la Defensa Territorial de Bosnia-Herzegovina contra el Ejército serbio-federal no requería ser veraz para obtener como resultado la violencia que a primeras horas de la noche parecía extenderse por la república. Todo indicaba que Alia Hezbegovic tenía razón cuando hace dos días se negó a ir a Lisboa y envió a una delegación de su partido, el musulmán SDA, insistiendo en quedarse como máximo representante del poder legal en "estos momentos críticos", como declaró a EL PAÍS en Sarajevo.

Presión comunitaria

Su decisión de doblegarse a la presión comunitaria y asistir a la reunión de Lisboa, auspiciada por la Comunidad Europea (CE) para la pacificación de Bosnia-Herzegovina, creyendo una vez más en la influencia de la comunidad internacional, podría haber sido su gran error, ya que su regreso al despacho en la presidencia, donde quería estar esta noche, parecía ayer extremadamente improbable.

Hezbegovic dejó claro, sin embargo, que acudía a Lisboa no como uno de los tres líderes étnicos, sino como el presidente de la república para denunciar la continua agresión contra la misma por parte del Ejército del vecino Estado, la recién proclamada nueva Yugoslavia serbio-montenegrina.

En Helsinki, una reunión de la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE) no había tomado decisión alguna al cierre de esta edición sobre la expulsión de la delegación yugoslava serbio-montenegrina del puesto que la antigua Yugoslavia ocupaba en este organismo.

La solicitud fue hecha por Austria, Hungría y otros países. Rusia advirtió que la expulsión podría reforzar las tendencias radicales en Serbia, y algunos países comunitarios se pronunciaron por esperar algo más a la evolución política en Serbia.

EL PAÍS ha sabido que el presidente serbio, Slobodan Milosevic, ha realizado una campaña entre diversos miembros de la CSCE advirtiendo sobre el inminente peligro fascista en Serbia si se acentúa el aislamiento de este Estado y presentádose, al parecer con éxito, como "el mal menor".

Carta abierta

En una carta abierta a la presidencia de Bosnia-Herzegovina (BH), Blagoie Adzic, el ministro de defensa serbio-montenegrino, advierte que "considerarnos su decisión unilateral de retirada de las tropas del Ejército popular yugoslavo [JNA] del territorio de Bosnia-Herzegovina y las condiciones establecidas para ésta como una medida que no resuelve la situación, sino que provoca una escalada de los conflictos de consecuencias incalculables".

Según Adzic, la presidencia bosnia ha ignorado que el 90% de los miembros del Ejército desplegado en su territorio son serbios, y de ellos, el 80% son nacidos en Bosnia, "por lo que no pueden retirarse a Serbia y Montenegro como ustedes piden".

El jefe de la II Región Militar, Milutin Kukanjac, había rechazado con rotundidad horas antes la resolución presidencial que asegura a todos los miembros del Ejército sus derechos, sueldo y rango si se subordinan al poder civil y exige la retirada a Serbia y Montenegro de todos aquellos que no acepten la oferta. Según Kukanjac, la retirada del Ejército pondría en grave peligro a la comunidad serbia en Bosnia-Herzegovina.

El Ejército prosiguió, mientras tanto, con su despliegue por todas las regiones ya ocupadas que las fuerzas serbias han proclamado "república serbia de Bosnia-Herzegovina", y de las que están expulsando a la población musulmana.

Se multiplican los indicios de que las numerosas bandas de la guerrilla serbia, armadas por el Ejército y dirigidas por líderes llegados en su mayoría de Serbia, actúan ya fuera del control de sus inspiradores en Belgrado, la capital yugoslava.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de abril de 1992

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